Opinión

100.000 empleos anuales

El Deber 3/5/2017 04:00

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El mayor desafío de cualquier economía es generar empleos estables y productivos para brindar bienestar a las familias. Cuando una economía crece, pero no logra este objetivo en el largo plazo, los resultados macroeconómicos resultan insuficientes. Es lo que ocurre con economías que, como la boliviana, son excesivamente dependientes de la explotación de materias primas y no han logrado establecer un sistema industrial que les permita competir en los mercados internacionales.

Un estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) revela que entre 2001 y 2015 se crearon 1,1 millones de empleos, a un promedio de 73.000 empleos por año, con lo que estaríamos cerca de cumplir con el cupo de los 100.000 puestos de trabajo que debe crear la economía boliviana para satisfacer el crecimiento acelerado de su masa laboral. 

Sin embargo, esta tendencia parece haber sufrido una modificación en 2016, cuando la tasa de desempleo pasó del 3 al 4,4% producto de una desaceleración de la economía por el freno que sufrieron los países vecinos, en particular Brasil y Argentina, principales destinos de nuestras exportaciones. Este nuevo contexto ha obligado a los trabajadores a aceptar empleos menos remunerados por la misma carga laboral. A esto se suma que la economía informal sigue teniendo un mayor peso respecto de la industria formal. Solo cuatro de cada diez empleos tienen seguro médico asegurado y gozan de beneficios como el aguinaldo o la jubilación. Esto quiere decir que el empleo que se está generando en Bolivia es precario y no se puede sostener en el largo plazo. 

La gran apuesta debe estar puesta en la pequeña y mediana empresa, que ha sido la responsable de más de 800.000 nuevos empleos en la última década, mientras que las grandes empresas solo sumaron 317.000 puestos. El gran salto se dará cuando rompamos con la dependencia respecto de la explotación de los recursos naturales (necesarios, pero insuficientes para una economía sana) y ganemos la batalla contra el contrabando y la economía del narcotráfico.

Solo cuando se invierta más en educación y generación de nuevas tecnologías se podrá dar un proceso de cambio verdadero y duradero. Recién entonces se podrá levantar una industria boliviana sólida que permita generar empleo estable para los bolivianos. Los jóvenes que buscan trabajo y apuestan por un bienestar para sus familias así lo esperan y demandan. 

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