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El departamento de Santa Cruz y su ciudad capital tienen nuevas autoridades. Comienza una nueva etapa que, al tener nuevos actores que dicen tener las mejores intenciones, abre la esperanza de que se puedan solucionar los problemas cruciales de la ciudad y de la región. Obviamente, esto demanda verdadero compromiso y vocación de servicio, transparencia y coherencia entre los grandilocuentes discursos y la acción concreta para alcanzar los objetivos.

Las tareas deben ser claras y las nuevas autoridades deben saber identificar cuáles son las fundamentales, para que no se pierda más tiempo ni recursos.

La primera es la salud pública. Hay nuevas autoridades de salud en la Gobernación y en el municipio, falta saber si Luis Fernando Camacho y Jhonny Fernández van a resguardar la experiencia de quienes anduvieron el camino más difícil, durante la primera y la segunda ola. Ahora es momento de las vacunas y Santa Cruz no tiene las suficientes. Es más, a escala nacional se está alargando el periodo entre la primera y la segunda dosis, debido a que falta el suministro adecuado. Las nuevas autoridades tienen que hacer fuerza común y hacer respetar no solo la cantidad poblacional de este departamento, sino también que es el que tiene mayor número de infectados. Es preciso presionar al Gobierno nacional para que autorice la importación de biológicos por parte de los gobiernos subnacionales, de manera que haya una atención directa de gobernantes más cercanos al ciudadano.

El segundo tema fundamental es el de la tierra en el departamento. El gobernador tendría que convocar de inmediato a la comisión agraria departamental para tomar control de titulaciones cuestionadas a favor de colonos, sin que haya trato igualitario con los oriundos que demandan tener sus parcelas para cultivar. También es preciso que haya presencia del estado allá donde se está sembrando coca y se están instalando fábricas de droga, depredando el medioambiente y causando un daño irreversible a la sociedad.

Si el INRA y la ABT no dialogan con la Gobernación hay que ponerlo en evidencia y demandar respeto a la región, a fin de que la migración se haga en el marco de lo ético y legal.

Una tercera tarea es concretar la región metropolitana. No es correcto que cinco municipios que interactúan permanentemente no puedan coordinar la gestión del transporte público, la disposición de la basura y otras misiones que, si se miran en conjunto, pueden mejorar la calidad de vida de la población.

Un asunto fundamental es que las nuevas autoridades hagan respetar su autoridad y que se ordene el caos existente en Santa Cruz de la Sierra por la presencia de comerciantes en cada palmo de la urbe o de transportistas que bloquean cualquier intento de ordenar el tráfico urbano.

Todo lo anterior necesita una herramienta fundamental y es el censo nacional de población y vivienda, que debe ser una demanda inclaudicable de los dos niveles de gobierno. La migración es constante y no estaría mal si fuera acompañada de recursos y condición para atender a los nuevos moradores del departamento.

En suma, son tareas cruciales que deben unir a las nuevas autoridades.

Lamentablemente, escenas y debate entre sordos, como el que se vio en la primera sesión del Concejo, no hacen más que desesperanzar a la ciudadanía que espera mucho más de sus autoridades.

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