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50 años del MIR

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Guido Áñez Moscoso 7/9/2021 05:00

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Un 7 de septiembre de 1971, nacía a la vida política un movimiento que estaba destinado a hacer historia en Bolivia, nacía en momentos difíciles para el país, pero con la convicción plena de luchar por la libertad de nuestra patria.

Ingresé al MIR en el año 1976, con apenas 18 años, estábamos viviendo la última etapa del gobierno militar de Banzer y debido a esas circunstancias, ser miembro de un partido de izquierda era riesgoso. Así que ingresé a formar parte de las células clandestinas, que nos reuníamos en distintas casas, con nombres distintos, discutíamos, hacíamos teorías políticas y esa forma de hacer política nos generó mucho compañerismo, solidaridad, desinterés, convicción. Era la época en que en la universidad se discutía ideología, se formaban los líderes políticos del futuro, no empezamos a hacer política con la cabeza vacía, fuimos sólidos y fuertes porque nos forjamos en la adversidad. El núcleo central del MIR estaba en las universidades, de ahí salimos a los distintos sectores de la sociedad a hacer partido, a insertarnos en colegios profesionales, centrales obreras, sindicatos campesinos, barrios populares y tuvimos la capacidad de colocar al MIR en el centro del debate nacional, asumiendo como tarea principal para el país, la reconquista de la democracia, la libertad y la justicia.

El MIR es el partido que por la democracia en Bolivia ha entregado más vidas de sus militantes, ha sufrido más cárceles y exilios, hemos tenido que vivir en clandestinaje y eso nos hizo madurar y viabilizarnos como el partido histórico imprescindible para construir un país en libertad. Nos entregamos al anhelo más profundo de cualquier sociedad moderna, vivir en un país libre.

Del clandestinaje, pasamos a aceptar las restringidas reglas de los primeros pininos que daba la democracia y nos convertimos en el eje articulador del instrumento político electoral que fue la UDP, un gran aglutinador de fuerzas de centro e izquierda, pero un frente ineficaz para gobernar. A pesar de ello, fuimos el único partido que se viabilizó electoralmente en las elecciones de 1985, pese a sufrir dolorosos desgajamientos, supimos superar nuevamente esa adversidad, y empezamos a construir un instrumento de masas, pasamos del entronque histórico a la nueva mayoría que se reflejó en las victorias municipales en las principales ciudades del país, y en una presencia nacional indiscutible que nos permitió enfrentar las elecciones nacionales de 1989 con una estructura fortalecida, una mística mirista indomable y un liderato como el de Jaime Paz, que logramos enamorar al país.

La llegada del MIR al gobierno el 1989,y la presidencia de Jaime Paz, marcó un punto de inflexión en la todavía frágil democracia boliviana. Se logró consolidar la estabilidad económica, se empezó el proceso de modernización del Estado, se firmaron los acuerdos Mariscal Andrés de Santa Cruz que permitieron los acuerdos políticos más importantes hasta ahora en democracia, se descubrieron los más importantes pozos petrolíferos, se promulgó la ley de hidrocarburos de 1992, que le permitieron al país firmar la venta de gas al Brasil, y al MAS vivir y malgastar 50 mil millones de dólares en sus 15 años de gobierno. Jaime Paz fue el único presidente de la democracia que ingresó con dudas de muchos sectores a la presidencia, y salió fortalecido y con un nivel de aceptación superior al que ingresó.

Los partidos socialdemócratas en nuestros países, no son fáciles de sostener, al colocarnos en el centroizquierda de la sociedad, nos llegan los palos desde la ultraizquierda radical, para anular nuestro discurso social de justicia e igualdad, y desde la derecha porque somos gente que creemos en la libertad individual, en el fortalecimiento de la empresa privada y en el rol fiscalizador eficiente del Estado. Eso hizo que el MIR se vaya debilitando y los errores que cometimos, al no encarar ideológicamente, con discusiones colectivas y decisiones firmes, los procesos políticos que se avecinaban, hasta que llegó el 2005 donde desaparecimos del escenario electoral del país.

El desafío actual de los miristas es quedarnos como un sentimiento colectivo o nos reconstruimos como un proyecto político que le dé una alternativa seria al país en el siglo 21, el proyecto democrático que fue y es la razón de ser del mirismo, está desapareciendo. Hoy al igual que cuando nacimos, existen presos políticos, habemos compañeros exiliados, existe persecución, ya no son los paramilitares, son los fiscales y jueces corruptos, extorsionadores y serviles al gobierno, los que hacen ese sucio papel a través de un poder judicial inhumano.

¿Podemos convertirnos nuevamente en un instrumento articulador político que recupere la democracia? Creo que sí, en unidad como lo fue desde el 1971, hoy más que nunca es necesario un instrumento político nucleador que incorpore a esa juventud que ansiosamente participó en las históricas movilizaciones de octubre y noviembre del 2019, pero que no ha tenido ni tiene dirección política ni formación ideológica que los sostenga en el tiempo, las agrupaciones ciudadanas son un fracaso, son una generación que cree en la democracia, en la libertad y en una justicia inclusiva que es todavía una tarea pendiente en nuestro país y que es la razón de ser histórica del mirismo.

Honor y gloria a los compañeros caídos en la lucha por una Bolivia libre y justa.

Guido Añez Moscoso / ExPrefecto y Diputado

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