16 de junio de 2022, 4:00 AM
16 de junio de 2022, 4:00 AM

En medio de tantas noticias negativas por la decepcionante actuación de la justicia boliviana, de las ambiciones políticas y las pugnas internas por el poder en el partido gobernante, aparece una noticia positiva en el sur del país, allí donde hace 87 años valientes soldados bolivianos respiraban aliviados al conocer que la guerra con el vecino Paraguay había terminado, y por fin podrían volver a sus hogares, algunos a ver a sus esposas e hijos y otros a iniciar una nueva vida y formar familias después de tres años eternos de pelear en aquellas tierras, calientes en verano, extremadamente frías en invierno.

Y fue precisamente en Villamontes, donde se libraron las últimas batallas de la Guerra del Chaco de 1932 a 1935, el lugar en que se reunieron los mandatarios de Bolivia, Luis Arce, y de Paraguay, Mario Abdo Benítez, para conmemorar un nuevo aniversario del cese de hostilidades.

La historia dice que es en la Guerra del Chaco donde los bolivianos se reconocieron como tales unos a otros, de occidente y oriente, norte y sur, y donde también se formaron las raíces del nacionalismo que más tarde tendría una deriva revolucionaria que construiría las bases del Estado como lo conocemos hoy.

En ese contexto se produjo el abrazo de los presidentes de dos países hermanos que un día se enfrentaron, pero que ahora quieren mirar el futuro juntos, con proyectos binacionales que les permitan soñar con un mejor futuro para los pueblos de ambos lados de la frontera.

De los varios temas que conversaron, destacan nítidamente el corredor bioceánico y la lucha contra el crimen organizado que circula entre ambos países, relacionado principalmente con el narcotráfico.

El corredor bioceánico es la carretera multinacional más grande de la región que le dará conectividad a los océanos Atlántico y Pacífico y que pasa por el Chaco.

El mandatario paraguayo tuvo un gesto de hermandad con nuestro país cuando dijo que ‘Bolivia tiene que ser parte’ del corredor bioceánico que ya tiene la participación de Brasil, Paraguay, Argentina y Chile.

Abdo invitó a Arce a presenciar la firma de los contratos del último tramo de la carretera bioceánica en territorio paraguayo, donde también estarán los presidentes de Argentina, Brasil y Chile.

Luis Arce dijo que acogía la propuesta de la carretera que unirá a las naciones del Cono Sur para que Bolivia sea parte de ella y se anunció que los gabinetes de ambos países trabajarán para concretar esa integración.

Bolivia está en riesgo de quedar marginada de ese gigante proyecto regional por las trabas burocráticas en las fronteras y por la inestabilidad social que provoca constantes bloqueos de carreteras, lo que para el transporte internacional que debe cumplir costosos compromisos de puntualidad sería desastroso.

Los mandatarios condenaron también la expansión del crimen organizado transnacional y se comprometieron a aunar esfuerzos para luchar contra este flagelo a nivel bilateral, regional y multilateral.

Igualmente acordaron un mecanismo bilateral de emergencia sobre desastres naturales para que las instituciones involucradas trabajen de manera coordinada.

Bolivia y Paraguay se parecen en muchos sentidos, y tienen necesidades similares para encarar proyectos de desarrollo de manera conjunta. En esa intención se inscribe el encuentro de Villamontes con una presencia del presidente Arce de la que los bolivianos quisiéramos ver más, en lugar de esos actos de política partidaria interna en los que en ocasiones se lo escucha con discursos poco adecuados para un primer mandatario, o aquellos en los que habla de unos colores partidarios que quieren desplazar a otros de identidad regional.

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