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Ya se cumplió la primera semana del Gobierno de Luis Arce Catacora y de David Choquehuanca. Se ha conformado el equipo; es decir que ya fueron posesionados los ministros y la mayoría de los viceministros. El presidente ha dicho de manera reiterativa que la situación económica es mala y preocupante. Sin embargo, el país aún está a la espera de las decisiones más importantes, las que tienen que ver con la realidad cotidiana de los bolivianos: su economía, su salud, su educación y su justicia.

La semana tuvo más de impacto político que de noticias de gestión. El retorno de Evo Morales y de Álvaro García Linera; la decisión de quiénes son y qué currículum tienen los colaboradores del mandatario, sumada a la polémica por algunos nombres y trayectorias. 

No obstante, de acciones concretas, lo único que se sabe es que el bono contra el hambre se pagará los primeros días de diciembre. Serán Bs 1.000 que beneficiarán a un poco más de cuatro millones de personas y que será entregado por una vez. El presidente Luis Arce dijo que es la primera medida destinada a activar la demanda interna, que habrá otras, pero de esas no se ha sabido.

Si bien siete días son muy poco para ser exigentes con el gobierno, hay que tomar en cuenta que la coyuntura presente es diferente de otras anteriores. Primero porque -ya lo dijo el presidente- la crisis económica que vive Bolivia es profunda. La población está ansiosa de saber cómo se lo hará, qué medidas serán aplicadas para lograrlo. No hay que olvidar que la principal promesa de campaña del binomio del Movimiento Al Socialismo fue precisamente sacar a Bolivia de la crisis porque los candidatos sabían cómo hacerlo.

Al respecto, cabe preguntar si los gobernantes ya se reunieron con los diferentes sectores económicos, para escucharlos y sumarlos a este esfuerzo que debe ser colectivo.

Por otro lado, en el hemisferio norte se está viviendo una dura segunda ola de coronavirus, que se supone llegará a Bolivia más temprano que tarde. Los datos reflejan que los contagios reportados suben paulatinamente y eso debe ser un llamado de alerta porque es necesario saber: ¿tenemos suficiente cantidad de pruebas rápidas y PCR? ¿Están las camas y unidades de terapia intensiva para recibir un creciente número de pacientes? 

¿Hay medicamentos suficientes? Además, en el planeta se está debatiendo sobre el acceso a la vacuna y no se tiene claro si este gobierno mantendrá las determinaciones del anterior con respecto al lobby para acceder a las dosis de inmunización que se necesita en Bolivia. Son definiciones que se aguardan con urgencia.

En cuanto a educación, ya se anuncia la preinscripción escolar, pero no se tiene una idea respecto a cómo se encarará el siguiente año escolar. El ministro del área ha hecho más noticia por sus escritos en Twitter que por sus planteamientos al país.

La justicia se mantiene como una promesa. Todos saben que está mal y que necesita una reforma de fondo. Las acciones en este sentido serán importantes porque también serán reflejo de si se cumple la promesa del vicepresidente de ‘despolitización’ o si va a seguir siendo un instrumento de poder.

Es necesario que el gobierno dé señales. Estas son fundamentales para el florecimiento de la esperanza y la confianza de la ciudadanía. Estas señales serán la respuesta que todos esperan. La suma de opiniones debe estar encaminada a lo fundamental y dejar las especulaciones que solo distraen y alteran el ánimo colectivo.