Opinión

Aborto y educación

El Deber logo
4 de abril de 2017, 4:00 AM
4 de abril de 2017, 4:00 AM

“¿Aborto? Sí. ¿Aborto? No. Mejor lo decido yo”. Este grafiti impresiona, pero el tema tiene dos respuestas. La propuesta oficial acertadamente lleva el problema al campo de la salud pública. La debilidad está en hacer consideraciones económicas y sociales maternas. Asume una actitud patriarcal cuando señala que este derecho se podrá ejercer por una sola vez. Sus defensores arguyen que el feto aún no es un ser humano pleno, porque no tiene vida racional, moral ni social. Si se interrumpe voluntariamente el proceso de germinación de una semilla, ¿se habrá eliminado un árbol? Pues no. Tal la analogía con el aborto. Defender solo al embrión, sin pensar en la madre, es una falta de honradez intelectual.

La posición opuesta exige respetar la vida desde la concepción como un derecho humano irrenunciable. Con esta premisa central recurre a argumentos teológicos e intenta imponer sus valores rechazando la libre decisión de la embarazada. Esgrime la objeción de conciencia de los médicos como un derecho a desobedecer la ley; objeción ignorada por los galenos mercantilistas que practican subterráneamente el aborto. Para concienciar utilizan videos que afectan la sensibilidad. Mostrar animaciones en las que se despedaza a un feto en el útero materno no es precisamente una buena idea. A esto se llama pedagogía del terror.

Ninguna de estas respuestas habla de la prevención educativa. Prevención no consiste en dar un sermón de vez en cuando o gritar mediáticamente lo que la mujer debe decidir. Prevención es actuar, es adelantarse a la nociva presencia del problema. Una forma efectiva de prevenir es estructurar formalmente una estrategia en el sistema educativo. Se tiene que incorporar en el currículo de la primaria y de la secundaria la asignatura ‘educación para la salud’, con tres grandes áreas: drogadicción, nutrición y sexualidad. Si la educación no sirve a la sociedad respondiendo a sus necesidades, provocaremos el divorcio entre la vida y la escuela. Esta es nuestra posición. 

El problema es vital, complejo y requiere de un análisis multidisciplinario. Falta debate. Falta el criterio de la Federación de Profesionales, de sus colegios afiliados, de las universidades, de la Federación de Maestros, del Sedes, de Adecop, etc. No necesitamos firmas, sino argumentos  

Tags