Opinión

Abusos en las escuelas

El Deber 12/5/2017 04:00

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Profesores abusadores. Padres torturadores. Niños y jóvenes abusados. El escenario parece salido de una película de terror, pero es parte de la realidad que enfrentan a diario los menores de edad en Bolivia. La sociedad se ha visto conmocionada, esta vez, por la detención del director de una escuela, atrapado cuando llevaba a una alumna de 14 años a un motel. La estudiante había notificado de las sospechosas insinuaciones a sus padres, quienes presentaron una denuncia ante la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv), instancia que inició un operativo para atrapar in fraganti al implicado. 

Desafortunadamente, el caso del director no es una excepción. Al menos tres niñas, de 7, 9 y 11 años, fueron víctimas este año de violaciones por parte de sus maestros. Otras dos denuncias también son investigadas por la Felcv. Si bien la Dirección Distrital de Educación Urbana asegura que lleva adelante acciones coordinadas con la Policía para frenar los delitos sexuales y garantizar la seguridad de los estudiantes, está claro que falta una política para combatir este flagelo. Se deberá atacar en los controles que se deben tener en los recintos educativos a través de cámaras de seguridad y mecanismos de fiscalización de la tarea de los docentes. 

Los padres de familia depositan toda su confianza en las unidades educativas para que autoridades y docentes garanticen la formación de los menores, por lo que el Estado tiene la obligación de que ese valor fundamental no se rompa no solo en los colegios fiscales, sino también en los privados. No es menor la acción que se debe dar en la formación de los maestros, de forma tal que el conocimiento permita modificar posibles conductas ilícitas durante su labor en las aulas. Hay que remarcar que la escuela no es la única institución afectada por atropellos a menores. Se han multiplicado en el último tiempo los casos de niños abusados por sus progenitores o familiares en el seno del hogar. Un padre fue detenido en las últimas horas porque encadenaba a su hijo menor en el parqueo de un supermercado.

Las estadísticas internacionales muestran que Bolivia tiene lamentables antecedentes por el abuso de niños. Pese a las leyes y entidades públicas que buscan su protección, lo cierto es que aún estamos lejos de garantizar todos los derechos de niños, niñas y adolescentes. Ojalá que estos casos permitan una acción más clara y contundente de las autoridades políticas en los tres niveles del Estado para combatir este mal. 

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