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Ahora dice que acepta la segunda vuelta

Álvaro Puente 30/10/2019 03:00

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El que fuera nuestro presidente acaba de ceder. Dice que si se de­muestra el fraude electoral, acep­ta la segunda vuelta. 

Qué lástima. Miente y llega tarde. Si de verdad estuviera dispuesto a aceptar la realidad, sabría que todo está de­mostrado.

Por otra parte, el país se ha dado cuenta de lo que le hicie­ron y ha recapacitado. Ya no está en juego la segunda vuelta. 

Demostrado el fraude, está comprobado el delito y no pue­de premiarse la violación de la patria. 

Demostrado el fraude, el presidente y sus cómplices deben quedar a merced de los tribuna­les que habrá que reconstituir. 

No hay premio. Tampoco hay confianza en el que engañó, en el que mintió cínicamente a on­ce millones de compatriotas. Solo puede haber castigo. No se encomienda una empre­sa al administrador que estafó. 

No se encomienda un negocio al que se pilla en malos manejos. Más sagrada que cualquier em­presa es la patria. Si han hecho contabilidad falsa de los votos, que no habrán hecho con nues­tros impuestos y con sus prome­sas. Qué no habrán hecho con nuestros sueños y con nuestra fe. Ya hemos mostrado al mun­do el descomunal fraude.

No es descomunal porque fuera de un millón de votos. Descomunal por­que manosearon todas las actas que les dio la gana para hacer ga­nar al que no ganó. 

Descomunal porque cambiaron la decisión de todo el pueblo. Monumental porque armaron un parlamento para continuar la tiranía que el país rechazó en las urnas. Se ha mostrado al detalle el manejo doloso de todo el proceso. He­mos mostrado actas falsas, actas

 cambiadas, actas cocinadas y re­cocinadas. Hemos mostrado una montaña de fallos inicuos de su sucio y servil Tribunal. 

Hemos mostrado un tribunal del más al­to grado convertido en cueva de ladrones. Está claro. Nadie puede dudar. La proclamación de los re­sultados finales que hace el Tribu­nal Electoral no tiene ya ningún valor. Solo servirá como prueba en contra de todos ellos.

¿Cuándo un paro ciudadano ha inundado el país de frontera a frontera, como ahora? ¿Cuán­do ha estallado un paro inter­minable como el de ahora? ¿Cuándo ha sido tan unáni­me la determinación de más de la mitad de los bolivianos? Es que nos ha golpeado el ci­nismo con que delinquen. Nos han dejado de piedra.

Toca hacer una nueva elección nacional completa, con convocatoria nueva, con normas limpias nuevas, con técnicos capaces nuevos, con vocales honestos de un tribu­nal absolutamente nuevo. 

No se puede confiar en ninguno de los delincuentes que lleva­ron al país a la más grave crisis de los últimos cien años, ni se puede dejar en sus puestos a los francotiradores de la men­tira que repartieron por los puntos claves de la patria. Y, además de elegir nuevos gobernantes, aprendamos a cuidarnos de los asaltantes de la patria.