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30 de agosto de 2017, 4:00 AM
30 de agosto de 2017, 4:00 AM

El mundo observa consternado el final del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Secure (Tipnis) de Bolivia con la sanción y promulgación de la ley que parte a corazón abierto el santuario natural de un millón de hectáreas. El final de la madre tierra viene de la mano de quienes hicieron bandera en todos los escenarios internacionales de la conservación para el futuro de un hábitat con rostro indígena.

La flagrancia en la violación del art. 298 II, 9) de la CPE de Bolivia es evidente porque se construye una carretera que no forma parte de la red fundamental, como si lo fuera, forzando la competencia exclusiva del nivel central para el "diseño, planificación, construcción, conservación y administración" que no tiene, cuando es competencia exclusiva del nivel departamental (art.300,7 CPE). Además desconoce  la administración y posesión de áreas protegidas en su jurisdicción y la preservación del hábitat y el paisaje en favor de los indígenas que ordena el art 304 inc.7 de la CPE;  fueron fulminados por el  capitalismo consumista que es depredador.

Así se escucha el último pájaro de las 470 especies de aves (34% en Bolivia que vive en el Tipnis); el lamento de 108 mamíferos (30% de especies que viven en Bolivia) por las quemas que sucederán cuando el humano se adentre hacha y motosierra en mano para derribar el río de tajibales (Isiboro) que todavía protegen la sabana verde del Tipnis;  sus aguas contaminadas con químicos que deja la pasta base de cocaína sobre el río angosto y poco profundo (Sécure) dejan ver en sus orillas las últimas 53 especies de anfibios, 14% de reptiles y 188 especies de peces que son envenenados.

El machete y la coca que espumea desde la mejilla hinchada de coca y saliva, descarga su furia sobre las últimas 3.000 especies de plantas vasculares y la humareda que se cierne sobre el último bosque nublado de sabanas y pantanos y lagunas de los que fueran antiguas civilizaciones de saberes milenarios  mojeños, tyracaré y chimanes.

Se escucha el último suspiro de la llanura beniana y sierra subandina de Cochabamba. Bolivia llora por su último santuario que termina de fallecer gracias a la efectividad del nuevo socialismo ecologista que acaba de parir. Alerta mundial , réquiem del que fuera un día el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Secure, río de tajibales y río angosto poco profundo que fue absorbido por el capitalismo salvaje siglo XXI. 

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