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Algunos retos de Santa Cruz

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2 de septiembre de 2018, 5:00 AM
2 de septiembre de 2018, 5:00 AM

Ha comenzado el mes del aniversario de Santa Cruz, lo que siempre genera una oportunidad para reflexionar sobre algunos de los retos del departamento más poblado de Bolivia. Uno de los principales es insistir en la planificación y la dotación de los servicios básicos a una región que dentro de 15 años acogerá a más de la mitad de las personas que viven en el país. En 2032, Bolivia llegará a tener 15 millones de habitantes, de los que más de 7 millones radicarán en Santa Cruz, de acuerdo a estimaciones realizadas por Carlos Hugo Molina, un estudioso de la descentralización y de las ciudades intermedias.

Casi el 90 por ciento del país será hasta ese año urbano. Santa Cruz estará al mismo tiempo considerado como el departamento más urbanizado del territorio nacional. Un crecimiento tan explosivo de la población cruceña, sobre todo en su capital, se explica fundamentalmente por los procesos migratorios, que se vienen dando marcadamente después de la década de los 50. Hay que recordar que hace solo 40 años vivían en esta región menos de un millón de personas y que ahora supera ya los tres millones. Desde el punto de vista económico, es el principal polo de atracción no solo de ciudadanos del interior, sino también del exterior, que llegan en búsqueda de oportunidades. La capital es una de las principales ciudades emergentes de Sudamérica, con todo lo positivo que eso significa, pero también con riesgos. El mayor de todos es no tener un plan para encarar el crecimiento y el desarrollo. Ya hay indicios de una expansión urbana descontrolada y caótica, pero estamos a tiempo de evitar un colapso por la falta de planificación y de una hoja de ruta para el futuro.

En ese contexto, se requiere de la lucidez de los liderazgos y de una fortaleza institucional para acordar proyectos y acciones de corto, mediano y largo plazo. En la historia de esta región joven hay buenos ejemplos de conformación de una élite dirigencial que supo articular buenas ideas y unir esfuerzos para desarrollar importantes emprendimientos, a pesar de los frenos del centralismo retrógrado. Corresponde ahora recuperar la mística de una élite con liderazgos renovados e incluyentes para consolidar la Santa Cruz moderna y acelerar la dinámica de la locomotora económica de Bolivia.

Entre algunos de los desafíos centrales del departamento están la diversificación de su economía para acoger la fuerza laboral que se incorpora cada año. Otro reto es la preservación del medioambiente, ya que la explosiva urbanización de la región tiene impactos importantes. La dotación de los servicios básicos con altos niveles de calidad es otro desafío. Ni qué decir de la educación que deberá considerar las consecuencias de la digitalización. Por último, no es un reto menor la integración de diversas culturas y la articulación de las mismas para consolidar la identidad y una armónica convivencia de la diversidad.

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