Opinión

Alternancia política y democracia

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12 de octubre de 2017, 4:00 AM
12 de octubre de 2017, 4:00 AM

Cuando nos referimos a la alternancia política debe entenderse al cambio o la sustitución de un grupo gobernante por otro, cuando procede de un partido político distinto al que gobernaba, y esto es producto de un proceso electoral en el que compiten los candidatos y vota el pueblo en ejercicio de su soberanía.

El valor fundamental de la alternancia política es que no solo cambien las personas o los partidos políticos en el poder, sino que haya un cambio positivo en el funcionamiento de las instituciones de una democracia representativa. No es solo un cambio de individuos, programas o ideologías, sino una modificación en la distribución del poder acompañado de una introducción de controles institucionales a la discreción gubernamental. El objetivo ha de ser generar incentivos para hacer políticas públicas más eficientes y equitativas, incitar a los políticos a satisfacer de manera más efectiva los intereses de sus representantes y contribuir a disminuir la incertidumbre de cualquier proceso electoral.

No obstante, la democracia no resuelve los problemas sino que, mediante las elecciones como parte integrante de este sistema político, se elige a quienes los deben resolver. No solo se trata de cómo se elige un Gobierno, sino de cómo se gobierna y, sobre todo, para quién se gobierna. La democracia solo puede florecer dentro de un Estado de derecho y defiende la igualdad de oportunidades. La alternancia en el poder implica remoción pacífica de los gobernantes, prohibición del mandato imperativo, transparencia en el ejercicio del poder, descentralización, pluralismo razonable, amplia tolerancia, debate público y, sobre todo, respetar la expresión de la voluntad del pueblo (Referendo de 21 de febrero de 2016).

Sin embargo, la característica principal de la democracia, es permitir remover pacíficamente a sus presidentes cuando terminen su mandato constitucional. Cambiando gobernantes debe ser garantía del mejor funcionamiento de la democracia participativa y representativa, mediante procesos electorales democráticos, que otorgan la legitimidad necesaria para que los gobernantes se desempeñen con aceptación ciudadana. Así, el voto popular se vuelve el instrumento soberano y la alternancia en el poder su condición democrática.

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