Escucha esta nota aquí


Imágenes preocupantes muestran a ciudadanos venezolanos -todos jóvenes, ninguno es adulto ni menor de edad, tampoco son familias, son hombres y mujeres jóvenes- que llegaron el 25 de septiembre en varios buses a Iquique, ciudad chilena de ingreso directo hacia territorio boliviano.

Llegaron a Iquique en horas de la noche, pobladores de esa ciudad captaron imágenes de video como prueba del extraño movimiento y la prensa regional chilena asegura que los venezolanos ingresaron por pasos no habilitados y deberán cumplir la cuarentena preventiva de 14 días que establecen las leyes de ese país.

Esto quiere decir que esos grupos de jóvenes venezolanos serán liberados el viernes 9 de octubre. En las imágenes de video grabadas por celulares de habitantes de Iquique se escucha a los venezolanos quejarse del frío de la región.

El gobernador de Iquique, Álvaro Jofré, explicó a la prensa de esa ciudad que en las últimas dos semanas ingresaron a la zona, siempre por pasos no habilitados, un gran número de ciudadanos de diferentes nacionalidades, y que el 80 por ciento se trataba de ciudadanos venezolanos.

Hay que preguntarse si esos ciudadanos llegaron a Iquique para quedarse en esa ciudad ‘fría’, como ellos mismos se quejaron, y considerar también la posibilidad de que en realidad se encuentren en tránsito hacia Bolivia.

Para acentuar las sospechas, los tiempos tampoco parecen casuales: esos ciudadanos cumplirán la cuarentena preventiva por la pandemia del Covid-19 hasta el 9 de octubre, es decir, una semana antes de las elecciones generales de Bolivia el 18 de octubre.

Por otra parte, si alguna organización boliviana tiene una larga tradición en la generación de movilizaciones y violencia como método de lucha por el poder, ese es el Movimiento al Socialismo, por lo cual el Gobierno nacional tendrá que estar muy atento y hacer el seguimiento a si efectivamente esos ciudadanos intentan ingresar la próxima semana a territorio boliviano o no.

La amenaza -por ahora amenaza- coincide también con las recientes revelaciones que hizo el ministro Arturo Murillo cuando dijo que informes de Inteligencia advierten que dirigentes del MAS intentan convencer a jóvenes de que el Ejecutivo estaría preparando un fraude electoral y los llama a levantarse con armas el 18 de octubre en caso de que su candidato, Luis Arce, no alcance la victoria.

Murillo advirtió que esas protestas ya no serían con piedras ni palos, sino con armas de fuego, y que por esa razón sostiene reuniones con representantes de la OEA y del Gobierno de Estados Unidos para buscar cooperación que ayude a defender la democracia boliviana.

La advertencia y las gestiones del ministro Murillo en Estados Unidos deben contribuir a prevenir posibles brotes de violencia impulsados por el MAS o por cualquier otra organización política o social, y debe movilizar a otras autoridades del Gobierno a tomar acciones inmediatas, de manera que el país pueda celebrar sus elecciones y recibir los resultados en paz, con espíritu democrático, ese que también manda a aceptar la victoria del otro, mientras sea producto de unas elecciones limpias y confiables, como todo parece indicar que lo serán las del domingo 18.