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Angeliquita, Marcos, la “U” y la basura

Ricardo Serrano 11/2/2021 05:00

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Que la ciudad de Santa Cruz es más sucia que hace 10 años… es evidente y no es una situación que pueda sostener justificaciones.

Se podría explicar en la cultura ciudadana, en algunos casos de comerciantes collas, en otros de cambas ordinarios o en el mal servicio del operador de recolección, pero creemos que es librar de culpas al verdadero responsable: el ejecutivo municipal.

Partamos de que esta gestión, iniciada por Percy y manejada sobre todo y por detrás por Angélica Sosa, priorizó obras civiles y grandes contratos. No es malo por sí, pero todos sabemos o sospechamos mucho de ese interés. El BTR o las serenatas culturales de los jueves son ejemplos arquetípicos de buscar contratos de obras o servicios, por el objetivo mayor de contratar y cuando el desperdicio no cuenta.

Pero no hablemos de eso. Hablemos de basura en vías públicas y se comprueba que la suciedad no ha sido preocupación de esta gestión municipal. Que no se puede echar la culpa a la autoridad solamente, que la gente es cochina, que así nomás somos. Miremos como vive la mayoría de la gente, ¿Cómo son sus cocinas o baños? Cierto, pero podemos dar ejemplo de que cuando la dirigencia quiere, el resto del equipo lo hace.

Por suerte hay un ejemplo, que merece recordarse y así dar un homenaje a un ciudadano. El caso era excepcional (no sé si sigue con esa peculiaridad porque hace años que no he vuelto). Hablo de Infocal Santa Cruz, en la época que era dirigido por Jorge Marcos Salvador. Uno podía apostar que no iba a encontrar una bolsa o papel volando en sus instalaciones.

Eso demostraba que no era cuestión de genética de sus estudiantes, no dependía del origen social de alumnos de carreras técnicas, era voluntad y propósito de arriba, de Don Jorge Marcos especialmente. Él quería esa limpieza y por ello recalcaba que a lado de un tormo o fresa debía haber una escoba. No sé si eso caló como para que ese egresado haga lo mismo en su taller, pero Infocal de Santa Cruz brillaba.

También podríamos haber tomado como ejemplo a la UPSA. De la cual podría contar que muchas veces fui testigo ( cuando recién se había trasladado a su actual campus y no tenía los jardines y árboles de ahora) en esos días de ventoleras cruceñas del afán de barrer y lustrar sus pisos, con una constancia y dedicación, aun cuando parecía la batalla perdida. Pero ahí estaba la diferencia. Barrer de nuevo y otra vez hace diferencias.

Pero si Infocal es un ejemplo de rareza, al fin de cuentas es un instituto de formación de mano de obra calificada y no tendría, para nuestro medio, exigencias de status, la Uagrm es el peor ejemplo. La antípoda de Infocal. Con un presupuesto en 2018 de 100 millones de dólares, es tan sucia como un mercado. Tiradero de bolsas y vasos plásticos nuestra universidad pública da pena y vergüenza. Basurero provocado por los chicos de pregrado, de profesionales de posgrado y de administrativos. Cierto que es la gente, no sólo el viento, pero también es cuestión del rector y decanos, que no piensan como Jorge Marcos.

A nuestra universidad la conozco desde 1981, como alumno de pregrado, como administrativo y cursante de posgrado. Sé cuán sucios son sus baños. También conozco la dejadez, o por lo menos falta de control, de los trabajadores de limpieza, respaldada por la desidia con la limpieza y bienes públicos de secretarias y funcionarios medios.

Parece que la última vez que vi limpia la Gabriel René Moreno, fue en la época de autoridades falangistas. Los interventores dirán. Tenían la mano dura de la dictadura podrán añadir. Pero lo cierto es que con la Autonomía han formado una república y los decanos sus republiquetas. Casi todos ellos y los aspirantes preocupados en las elecciones, sufriendo o viviendo de maniobras que exige la misma política interna y todo ello en medio de baños obstruidos y basura por los pasillos.

En definitiva se puede tener una ciudad limpia, sin basura en canales y jardineras de avenidas, si el alcalde lo quisiera. Si ese fuera un propósito, se educara y se multara a los malos vecinos, se legislaría y exigiría medidas de atenuación y se cargaría responsabilidad a empresas ligadas al envase, etc, etc. También se puede tener un campus universitario digno, recalcamos eso de digno, porque no se puede esperar mucho de una universidad, si ni siquiera puede estar limpia.

Se puede pensar que es una labor titánica, imposible con nuestra gente, Imposible hacer en una ciudad lo que se hizo en un instituto. Pero Santa Cruz siempre ha demostrado que tiene una gente que espera que su dirigencia le marque grandes objetivos. Tener una ciudad limpia puede ser cosa natural en nosotros, si no basta recordar lo que escribieron cronistas y viajeros que pasaron por el oriente boliviano (pobres, pero limpios, dixit). Lo que pasa es que nos hemos estado dejando, con los alcaldes sobre todo, e incluido Johnny, que es lo mismo o peor que Angeliquita.



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