Opinión

Apoyo al reordenamiento

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11 de julio de 2017, 4:00 AM
11 de julio de 2017, 4:00 AM

Como ya lo mencionamos en nuestro anterior editorial Ajustes ante el caos, al foro auspiciado por este medio no asistieron ni Tránsito ni representantes de los choferes, sospechosa coincidencia. No en vano ambos grupos se opusieron a la fotomulta, que ahora se llamará de otro modo por la excesiva benevolencia de las autoridades municipales. Pero más allá de la semántica, llámese infracción, sanción, penalidad, lo que sea y no ‘multa’, palabra que ‘preocupaba’ a burócratas de la verde olivo y a los transportistas, fue muy positivo que el ministro de Gobierno apoye las medidas de reordenamiento y como autoridad superior hará lo que corresponda para que Tránsito, en lugar de ser incordio, sea protagonista activo de la regulación vial en la capital oriental. Claro que para eso, deberá disponer de más efectivos o delegar funciones. Poco más de 200 agentes de tránsito para la ciudad son absolutamente insuficientes, deberán ser por lo menos 10 veces más y si no, tendrá que permitírsele al municipio controlar el tránsito con agentes especiales. El centralismo no puede seguir perjudicando actividades que también le benefician, es como pegarse un tiro en el propio pie.

A la par de la imposición de controles e infracciones y de mayor cantidad de agentes de tránsito, se requieren varias grúas para levantar la infinidad de vehículos estacionados en lugares prohibidos. La grúa es más efectiva que inmovilizadores o retiro de placas. La penalidad se abona al momento de entregar el vehículo en ‘x’ lugar. Doble molestia para el infractor: deberá ir hasta allí a buscar su movilidad y solo podrá retirarla mediante pago previo. De esa manera la gente irá aprendiendo a obedecer. Que sepamos, no existe otra manera, así se ha probado en todo el mundo civilizado;  la aplicación de sanciones continuas  genera con el tiempo obediencia voluntaria. 

El Plan Techint fue útil en su momento, ya no lo es. Las rotondas son otro impedimento para circular, deben ser retiradas en su totalidad. En una ciudad plana como mesa de billar, lo lógico es que ya no se sigan planificando ni agregando anillos, mejor sería disponer de trazados diagonales, verticales y horizontales de circulación vial, para así asegurar la viabilidad de Santa Cruz de la Sierra en los años que vendrán.

Estos trabajos bien ejecutados y la pronta mudanza de mercados conflictivos (Abasto, Ramada, Los Pozos, etc.) harán que nuestra urbe sea más ‘vivible’ y tenga mejores posibilidades de ordenamiento, en lugar de continuar su camino hacia el caos. 

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