Opinión

Argentina votó por un cambio que no será fácil

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24 de octubre de 2017, 4:00 AM
24 de octubre de 2017, 4:00 AM

Mauricio Macri y su partido, Cambiemos, obtuvieron este domingo un triunfo electoral contundente que se plantea como un espaldarazo a su propuesta de cambio para una Argentina que todavía no sale de la profunda crisis política, económica y social que afecta a millones de argentinos.

El oficialismo ganó las elecciones legislativas de medio término en 13 de los 24 distritos que estaban en disputa, incluyendo los cinco con mayor votación del país: las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y la Capital Federal.

De esta forma, el macrismo se consolidó como la más importante fuerza política a escala nacional frente a un peronismo dividido que sufrió una de sus derrotas más importantes de su historia.

El triunfo del candidato de Cambiemos, Esteban Bullrich, con más del 42% de los votos frente a la expresidenta Cristina Fernández, en la provincia de Buenos Aires, fue sin duda el mayor logro de esta jornada en la que los argentinos le dijeron Sí a un proyecto de cambio respecto de la vieja política que tuvo al kirchnerismo como su último exponente más decadente por los sonados casos de corrupción, mal manejo de la administración pública y caudillismo.

El voto favorable que obtuvo el macrismo en las urnas no le garantiza, sin embargo, una fácil gobernabilidad en el Parlamento, donde debe aprobar las leyes para sus políticas de Gobierno. Cambiemos amplió su participación en el Congreso, donde tendrá 107 de las 257 bancas de la Cámara de Diputados y 24 asientos de las 72 bancas del Senado. 

Al no contar con mayoría en el Legislativo (se requieren 129 votos en Diputados y 37 en Senadores), el oficialismo continuará obligado a negociar y pactar con sectores afines del peronismo, especialmente los votos que tiene el disidente Sergio Massa, que ahora cuenta con 22 bancas clave en Diputados, aunque ninguna en Senadores.

Macri ha prometido profundizar esta senda de cambio para Argentina. Para ello, ya anunció que buscará un acuerdo para poner en marcha las medidas de ajuste económico y político que permitan reordenar el descalabro en el que estuvo sumido el vecino país.

No será tarea fácil. Tiene al frente un país con un crecimiento económico que apenas comienza a recuperarse (un 2,5% para este año, según el FMI), con una alta inflación (un 22,3% hasta fin de año) y unos índices de pobreza que se incrementaron a más del 32% de la población. Ni hablar de la creciente inseguridad y la violencia social que aún afectan a la mayoría de los argentinos.

Más allá de las ideologías y los enfoques de gestión, el país está reclamando un cambio que le garantice un mayor desarrollo para todos. Ojalá que, más allá de la ‘política light’ que muestra el presidente Macri con bailes y cantos de por medio, el mandatario enfrente con seriedad y efectividad los grandes problemas que afectan a la mayoría de los argentinos.

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