Opinión

Armando un rompecabezas extraño y provocador

28 de abril de 2020, 3:00 AM
28 de abril de 2020, 3:00 AM

Las piezas del rompecabezas están hechas para que cada una de ellas tengo un lugar único e irrepetible. Dependiendo de la cantidad de piezas que posea, ofrecerá su grado de dificultad y nos demandará mayor paciencia para armarlo.​

Hoy estamos frente a uno complejo, único y extraño del que no tenemos el modelo frente a nosotros que nos permita suponer el posible lugar de las figuras desordenados que nos esperan burlescas. Y, sin embargo, no podemos equivocarnos porque esta vez es el rompecabezas de nuestra vida.

Algunas de esas piezas resultan complicadas y nos generan desasosiego.

La conectividad y los nuevos modos del conocimiento, comunicación y aprendizaje a los que tendremos que dedicarle tiempo, paciencia e interés en esta forma de relacionamiento que incorpora y difunde todo desde "la nube", espacio que reúne lo que la inteligencia humana ha sido capaz de crear.

Por otro lado, la búsqueda del “nuevo normal”, lo que será parte de ese mundo que se nos viene y no lo estamos entendiendo muy bien, necesita frente a la saturación individual producida por el agobio del encierro, aceptar que la salud pública pasa por la salud mental de los que estamos sanos del coronavirus. Necesitamos campañas masivas que nos ayuden a enfrentar el miedo, la incertidumbre, la violencia latente y manifiesta, la administración de un periodo que no tiene fecha de conclusión previsible. Esto no podemos negarlo ni ignorarlo.

Otra pieza es la informalidad. Se la critica como un lastre y un problema para el desarrollo en Bolivia, y paradójicamente, debemos aceptar que la informalidad no es sólo un modo de sobrevivencia y subsistencia, es un modo de vida. En la crisis que estamos viviendo, la informalidad puede ser un instrumento que la gente utilice para encontrar soluciones prácticas a la necesidad de alimentación, y a la falta de institucionalidad y de gobernanza. ¿Cómo aprovechamos esta potencialidad de articulación, organización y cohesión social que se encuentra en toda la geografía nacional como una característica del subdesarrollo, la viveza criolla y la inteligencia humana?

Junto a estas condiciones, aparecen quienes han sabido decodificar los arcanos y adelantarse a buscar caminos que eran insospechados para el común de los mortales hace un par de años atrás. Fueron calificados de quijotes, intrépidos o irresponsables y hoy nos ayudan a entender mejor el modo cómo deberemos enfrentar nuestro rompecabezas.

Comparto 3 historias mínimas y aleccionadoras.

El valor de ser innovador y pionero es una ocurrencia más de Rubens Barbery. En El Capitán, pequeña unidad productiva cerca del municipio Colpa-Bélgica, para sonrisa de muchos, desarrolló la semilla del día después con la producción alimentaria básica. Con mingas afectuosas, con esfuerzos compartidos, produce algo más que una huerta familiar. Se toma hasta café producido y tostado en origen. Mientras multiplica solidaridad generosa, siembra consciencia colectiva, cultiva y alienta la creación cultural de Bolivia, Rubens comparte la producción de ese pedazo de tierra.

Alfonso Alem nos participa que la tierra dejará de ser distancia y estará esperando que los ojos asombrados de la vida vuelvan a descubrirla. Ahí están los paisajes rurales y la comida producto del trabajo de manos responsables. El turismo sostenible será la palabra que devolverá los reencuentros. Alfonso lo hizo por nosotros hace muchos años, se fue a Toro Toro, Potosí, cerca de Cochabamba, se inventó un ecohotel donde se encuentran las pruebas de cuando el planeta era niño, y construyó un arcoíris... Su historia está ligada al campo, por eso el compromiso le fue más fácil y nos ofrece su abrazo cuando el camino se abra de nuevo.

Lo de Licy Tejada es un testimonio. La vuelta a la vida más tranquila, a la paz que tiene la noche diferente al día, a la comida sana, a la tierra que se vuelve paisaje, unidad productiva, turismo sostenible, tienen en Ascensión de Guarayos un modelo con el que Licy se nos adelantó y ya vive como querrá vivir el mundo cuando pase esta sorpresa.

Los 3 casos, y existen miles sembrados en toda la geografía de los afectos, son caminos nítidos y augurales. En ellos está nuestro futuro... ¡gracias!

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