Opinión

¿Armar o no el pesebre? ¿La economía tiene algo qué decir?

18 de diciembre de 2022, 4:00 AM
18 de diciembre de 2022, 4:00 AM

 Del Blog de Medinaceli

Hace unos días atrás una amiga (@olgaviota) puso un tuit que me llamó la atención. Ella se preguntaba si en una familia de cinco, dos (la minoría) no disfrutan de los festejos y decoración de fin de año ¿Qué procede? Puso tres opciones: decorado limitado, nada o algo de democracia. No aguanté y puse algunas opciones económicas:

1.    Maximizar la utilidad de la familia ¿si la satisfacción de los 3 amantes de festejos es mayor a la insatisfacción de los otros 2? Entonces, corresponde decorar.

2.    Maximizar la utilidad del menos aventajado (Rawls) ¿hay algún niño en la familia? ¿al niño le gusta festejar? Si es así, entonces, vale la pena decorar.

3.    La solución de mercado. O las 2 personas a la que no les gusta decorar pagan (sí, en efectivo) a las otras 3, para no decorar o; las 3 pagan a las otras 2 para decorar.

4.    La solución ecológica. ¿Cuál opción contamina menos? ¿Decorar o no decorar?

5.    La solución racional (versión antigua). Que la familia pruebe ambas posibilidades (con y sin decoración), luego realiza la votación.

6.    La solución dictatorial. Se impone la preferencia de una persona, digamos, el más fuerte o quien más aporta (en dinero) a la familia.

7.    La solución pet-friendly. ¿A los dos que no les gusta decorar, les gustan los gatitos? Si es así, por transitividad, deberían aceptar la decoración, porque los gatitos son felices con los arbolitos de navidad.

8.    Muchas más, que no mencionaré en este texto, pero son igual de divertidas.

Entonces, estimado lector, desde una perspectiva económica, los problemas humanos tienen más de una solución y muchas de estas soluciones implican una asignación de los costos y beneficios y, como en el caso del ejemplo, en cada una de dichas soluciones, uno o varios miembros de la familia termina mejor o peor. 

¿Y qué tiene que ver esto con el sector hidrocarburos boliviano? Desde mi perspectiva, mucho. Porque son tantas las variables afectadas por este sector, que es imposible que una única solución, tenga felices a todos. Vamos con unos ejemplos.

¿Nos gusta que la producción de gas esté en declinación? A muchos no, quisiéramos que esta producción se eleve. Pero para lograr ello, con alta probabilidad es necesario “flexibilizar los impuestos a las petroleras”, dado que Bolivia tiene uno de los sistemas tributarios más agresivos del mundo. Imagine, entonces, un candidato a la presidencia que tenga el siguiente discurso: “Queridos compatriotas, flexibilizaré el impuesto a las petroleras… voten por mí”.

¿Queremos que el Estado boliviano gasté el equivalente de un teleférico por año, en los subsidios al diésel y gasolina? Con alta probabilidad su respuesta será no, de hecho, la mía es no. Porque con ese dinero podríamos mejorar la educación, mejorar la salud, disminuir la pobreza, etc. Pero, imaginemos de nuevo a ese pobre candidato: “Queridos compatriotas, eliminaré el subsidio a la gasolina… voten por mí”.

¿Queremos que nuestros jóvenes ingenieros petroleros tengan trabajo? Claro que sí, no solo los ingenieros, también economistas, abogados, mecánicos, etc. Dado que YPFB se encuentra con demasiados trabajadores, entonces, quizás podríamos ayudar a que estos jóvenes trabajen en el sector privado, es decir, con las “malvadas transnacionales”. Una vez más, ese pobre candidato: “Queridos compatriotas, para dar trabajo a nuestros jóvenes, eliminaré el monopolio de YPFB… voten por mí”.

¿El estatus quo es una opción? Parece que no, porque la producción cae, los subsidios aumentan y cada vez más jóvenes necesitan trabajo.

¿Y usted? ¿Se animaría a ser candidato a la presidencia de Bolivia?

Mauricio Medinaceli es exministro de Hidrocarburos

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