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Arte de Plaza, sin más límite que el cielo azul

6/3/2020 03:00

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Por: Hernán Paredes Muñoz 

Santa Cruz tiene tantas cosas lindas que a veces, algunas pasan desapercibidas. En Manzana 1, al aire libre, el Gobierno Municipal en Alianza con la empresa Pentágono, crearon Arte de Plaza, un espacio cultural abierto que invita a pensar, crear y soñar, sin más límite que el cielo azul.

Esta iniciativa nos enseña cómo un simple acuerdo público/privado puede crear un bien/servicio público pionero en Bolivia. Cuántas plazas y parques podrían potenciar su valor para el ciudadano si se multiplicaran las alianzas entre servidores públicos y empresarios o instituciones privadas.

Arte Plaza nos lleva a soñar en un país que tenga empresas mixtas, empresas que integren instituciones públicas con empresarios privados y tengan éxitos sostenibles como Codelco en Chile, una experiencia que enseña que es posible tener una moderna empresa pública con participación privada. El año pasado, por ejemplo, Codelco perforó más de 10 millones de metros lineales para certificar sus reservas de cobre. Eso me lleva a preguntar ¿cuántos metros lineales perforó Comibol?

Ahora, Arte Plaza, nos invoca a recordar la tragedia medioambiental de la quema de la Chiquitania. 36 excelentes imágenes se presentan como testigos contundentes de este tremendo daño ambiental. Nos recuerdan de un gran desafío nacional: armonizar el desarrollo agropecuario con el respeto al medio ambiente. No puede ser que en pleno Siglo XXI, tengamos que quemar valiosos bosques para ampliar la frontera agrícola. Aún queda la gran pregunta: ¿Acaso no hay manera de armonizar desarrollo y medio ambiente?

Hace dos semanas, el BID organizó un excelente evento donde se expuso cómo se desarrolló la agricultura en Perú (hoy nos inundan los productos agrícolas peruanos) y la ganadería en Uruguay (¡Sorpresa¡: Uruguay exporta carne a Argentina). En ambos casos, se demuestra que se puede armonizar desarrollo rural y cuidado del medio ambiente. La llave se llama “inversiones inteligentes”. Nos llevan a pasar de un uso extensivo de la tierra a un uso intensivo, de tal manera que el desarrollo no sea a costa de matar animales o asfixiar árboles.

Recordando los años universitarios, nos invita a recordar que el desarrollo es pasar de la renta de la tierra, al valor del trabajo creativo y la inversión impulsando la industria. Digamos, pasar de David Ricardo a Adam Smith y de este, al impulso Industrial de Schumpeter.

Soñemos juntos para juntar los dos temas. Alianzas público/privadas para un vigoroso desarrollo agropecuario y un gran reverdecer de nuestros bosques; promoviendo un progreso que armonice nuestro presente con el futuro y la conservación del medio ambiente con el desarrollo económico. Sin más límite que el cielo.



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