Opinión

Asunción de Jair Bolsonaro en Brasil

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1 de enero de 2019, 4:00 AM
1 de enero de 2019, 4:00 AM

Este primer día de 2019 traerá un cambio fundamental con respecto a la política brasileña de los últimos 15 años. Jair Bolsonaro, un ex oficial militar de ideas conservadoras, asume hoy la Presidencia de nuestro gigantesco vecino. Controvertido y tildado con muchas adjetivaciones, que no repetiremos, el exmilitar pasará a ser desde este 2019 el primer mandatario de la nación más grande de América Latina.

Bolsonaro ganó los comicios en primera y segunda vuelta porque muchos brasileños respondieron favorablemente a sus promesas de campaña de ser duro contra el crimen y las corruptelas. Su triunfo marcó –por lo menos en el presente– el fin del populismo impulsado por Lula da Silva y su continuadora Dilma Rousseff, el primero en prisión y la segunda envuelta en procesos judiciales. Ambos por temas de corrupción.

La reacción del pueblo brasileño ante tanto abuso y dispendio ha sido otra razón básica del triunfo de lo que ahora parece ser una oleada conservadora, pero que sí promete renovaciones. Recuérdese que hasta los reos comunes tienen bonos especiales en Brasil e incluso salen en masa durante fechas especiales, como Navidad y Año Nuevo. No es de extrañar que los índices de criminalidad carioca estén entre los más elevados del mundo. El pueblo ha optado con Bolsonaro por la ley y el orden. Veremos cómo resultan las cosas. La realidad de gobernar un país complejo de más de 200 millones de habitantes será difícil. En todo caso, conviene recalcar que la mayor demanda del electorado captado por Bolsonaro ha sido mano dura contra la delincuencia y la corrupción. Veremos si se cumplen las expectativas.

A nivel internacional, Bolsonaro pretende tener relaciones óptimas con EEUU, Israel y la Unión Europea. En el contexto regional ha expresado que revisará los procesos del Mercosur y afianzará relaciones bilaterales con sus vecinos. Bolsonaro ha prometido ser intransigente con el tráfico de drogas. Sus fronteras con Perú, Colombia y Bolivia serán objeto de especial vigilancia.

Nuestro país es un tradicional amigo de Brasil. Gobierne quien gobierne allí o acá, los intereses comunes siempre han prevalecido. Confiemos en que esto continúe en el futuro. En todo caso, se abren incógnitas, poco a poco se irá viendo cómo y de qué manera el flamante presidente da sus primeros pasos e implementa algunas de sus medidas. Le deseamos mucha suerte a Brasil, tradicional socio de Bolivia y que, por su tamaño, ostenta innegable proyección global. Todo el planeta político estará observando los primeros pasos de Jair Bolsonaro.

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