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Bases para un nuevo contrato social regional

Carlos Dabdoub Arrien 24/2/2021 05:00

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EL 26 de febrero Santa Cruz de la Sierra cumple 460 años de vida intensa. ¿Cómo conmemorarlo? No solo flameando en alto nuestros símbolos (bandera cruceña y la del patujú), en señal de respeto y amor al terruño, sino también pensando en su futuro. Lo importante es entender que cuando muchos comparten el mismo sueño, es el comienzo de una nueva realidad.

Tengo sobradas razones para creer que Santa Cruz de la Sierra en su V Centenario librará un rol predominante en el ámbito nacional como también en el campo internacional. Mencionaré al menos tres potentes fortalezas.

La primera nos la enseña su historia. Desde el principio, nuestra ciudad nació huérfana. En el periodo colonial, las autoridades charqueñas le dieron el título de “ciudad de frontera”. Les servía para detener a los bandeirantes portugueses y a los aguerridos chiriguanos, evitando su peligrosa presencia en las ricas minas de Potosí. En la etapa republicana, Santa Cruz solo fue el lugar preferido para confinar a presos políticos o ser inspiración de expresiones poéticas sobre “…la grandeza que le espera a Bolivia por el Oriente” (Memorándum, 1904).

Fue en aquel confinamiento, que nació una pasión desenfrenada por este terruño y en consecuencia, una alta autoestima de capacidad intrínseca resolutiva. Dicho ostracismo ayudó sobradamente para incentivar el apego a su libertad y construir su identidad autonomista y un sentimiento de pertenencia; a desarrollar la cultura camba-mestiza y finalmente, aprendimos que el porvenir había que cimentarlo con esfuerzos propios y en unidad. Entonces se conformó un tejido social interrelacionado que desenvolvió un patrón de acumulación determinante de un modelo económico y social exitoso. Pero también habrá que escarbar esta historia con sentido crítico, reconociendo los errores cometidos y las debilidades que aún no las decimos.

En segundo lugar, están las riquezas naturales y el suelo fértil que atesora el departamento. La llegada de los españoles a Bolivia trajo dos corrientes, la que vino del Perú, buscando oro y plata, desarrollando una economía extractiva, contraria a la economía productiva que encontró en la madre tierra la verdadera riqueza del gran Paitití que buscaban. No por nada, su ilusión fue “poblar y desencantar la tierra”. Además, existen hidrocarburos, maderas preciosas, inmensas áreas protegidas y minerales todavía poco explotados, sin olvidar el uso de otras riquezas que hoy brindan la biotecnología, la inteligencia artificial, etc.

Una tercera condición es su asiento en el corazón de Sudamérica. Tuvimos la suerte que don Ñuflo haya fundado una ciudad intermedia entre Asunción y el virreinato limeño. Hoy ella se sitúa en un lugar equidistante de las principales ciudades (San Pablo, Río de Janeiro, Buenos Aires, Montevideo, Asunción, Santiago, Lima). Basta ver la señalética de la plazuela Calleja. Germán Coimbra Sainz inmortalizó muy bien a Diego de Mendoza cuando decía: “Mira ese mapa. Si el cartógrafo que lo hizo no está equivocado, Santa Cruz será el centro en donde converjan todos los caminos de esta parte del mundo. ¿Cuántos años pasarán para que eso suceda? Nadie lo sabe, pero así sucederá”.

Hasta el año 2061, se elegirán 8 veces a gobernadores y alcaldes. Desde ahora ellos, con el apoyo de la sociedad civil y el sistema universitario (triple hélice), habrá que emprender una innovadora planificación estratégica, para diseñar el plan rector que tenga como puerto seguro este V Centenario.

Mi visión del futuro Santa Cruz es desplegar al menos 4 nodos o polos de desarrollo: 1) De Integración Intercontinental (ser el heartland del Cono Sur); 2) Económico-productivo (centro internacional de abastecimiento alimentario en equilibrio con el eco-sistema); 3) Centro Educativo, tecnológico y de Investigación (un Think Tank sudamericano) y 4) Refundar un país desde lo regional, con un modelo de Estado republicano, acorde a los cambios globales post-pandemia y a la voluntad regional que demanda mayor autodeterminación.

La próxima estación de esta “…ciudad que dio más hijos a la selva que otras dieron a los mares y que fue madre de pueblos distribuidos en el espacio como las estrellas…” (Raúl Otero Reiche), se llama V Centenario.

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