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La idea central del concepto de Bioeconomía no se encuentra aún implementada, esto se denota al no estar siquiera contemplada en la mayor parte de las políticas públicas aplicadas en América Latina; donde solo en países como Argentina, Brasil o Colombia se han realizado algunas aproximaciones en la última década.

El origen del término data de 1975, cuando Nicholas Georgescu-Roegen se refirió al proceso de un programa bioeconómico mínimo con ocho acciones específicas, cuyas bases –coincidentemente- se encuentran intrínsecamente relacionadas con un gran número de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, tal como lo confirma la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en un boletín publicado dentro de sus series de Desarrollo Productivo.

En este mismo documento se evidencia la necesidad de vincular la bioeconomía a estrategias de desarrollo en diferentes aristas y sectores: agrícola, innovación, energía, tecnología, por mencionar algunos. Si la bioeconomía posee ventajas a nivel de integración de políticas y su implementación, ¿por qué no se la ha considerado siquiera? Puede surgir la cuestionante sobre la relevancia y aporte de la misma a un país como Bolivia, donde –según la Cepal– no se cuenta siquiera con incentivos para su promoción.

Por otro lado, se tiene un concepto cuya aplicación puede considerar actores efectivos en un espectro más amplio: ámbito privado, ámbito público, y también puede extenderse a las actividades inmersas en el quehacer diario de los ciudadanos. La economía circular está enfocada en la reducción, la reutilización y el reciclaje, elementos que pueden llegar a ser la guía de un modelo de proceso productivo, como también de los actos cotidianos de vida ciudadana, exponenciando así el aprovechamiento de los recursos no renovables. El empuje que se puede dar a este concepto es muy interesante. Desde el punto de vista de negocios, se pueden brindar incentivos a clientes para que puedan reutilizar algún envase, o una promoción de puntos de reciclaje que permita extender el acopio de los residuos/envases en general.

Como clientes, las compras/actos que concretemos tienen que ser cada vez más conscientes. En Bolivia se ha impulsado este concepto, y en alguna medida ya venimos realizando economía circular; sin embargo, todavía debemos hacerlo efectivo en mayor proporción.

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