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Bolivia ante un horizonte muy complejo

Editorial El Deber 25/10/2019 03:00

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Lejos de aclararse, el ho­rizonte se pone más sombrío para Bolivia. Se cumplió la segunda jornada de paro cívico nacional y el segundo día de mo­vilización de militantes del MAS. 

Si en los discursos, los llamados a tomar las calles indican moviliza­ciones pacíficas, en los hechos, la del jueves ha sido una jornada con mayor violencia, con más enfrenta­mientos entre unos y otros. La calle refleja el sentimiento de los pueblos. 

Hay una polarización en medio de una situación dema­siado complicada. Han pasado cin­co días después de las elecciones y aún no hay resultados totales: ni los de la transmisión rápida de votos ni los del cómputo final. 

Mientras Bolivia está en vilo porque no sabe qué ha pasado con su voluntad en las urnas, el presidente candidato Evo Morales se declara ganador en primera vuelta y asegura que va a defender su triunfo.

En tanto, se mantiene el silencio de los vocales del Tribunal Supremo Electoral. 

Tanta irregularidad no ha deja­do indiferentes a los países de la comunidad internacional. Prime­ro la misión de observadores de la OEA y ayer la Unión Europea han recomendado la realización de la segunda vuelta. 

Tras un acuerdo, los países de Europa consideraron que “la mejor opción sería realizar una segunda ronda para restable­cer la confianza y garantizar el ple­no respeto de la elección democrá­tica del pueblo boliviano”. 

El canciller de Bolivia y el minis­tro de Justicia estuvieron ayer ante el Consejo Permanente de la OEA y explicaron que no hay forma de hacer fraude en las elecciones bo­livianas. Señalaron las normas y los procedimientos para terminar pidiendo acompañamiento al pro­ceso, a fin de evitar dudas. 

Los em­bajadores de Nicaragua y México abogaron por Bolivia, pidiendo res­peto a la democracia de este país; en cambio, para Brasil y Canadá las explicaciones no fueron suficientes y dijeron que prevalecen las dudas. La oposición también movió sus

 piezas. Después de negarse a ha­cerlo, los partidos, que fueron fragmentados a las elecciones, presentaron una coordinadora única para defender la democra­cia. Hicieron una presentación de pruebas del fraude electoral que aseguran que hubo. 

Entretanto, el Tribunal Su­premo Electoral casi concluye el conteo oficial y lo hace con métodos ‘llamativos’, por decir lo menos. Se sabe que terminó el cómputo en Potosí, donde había 200 actas extraviadas. Para “salvar la situación”, el Tribunal Departamental utilizó las fotos del TREP (sistema de transmisión rápida), cuando ambos procedimientos no son vinculantes entre ellos, según el ministro Héctor Arce ante la OEA.

 La norma señala que, si hay problemas con las actas, debe re­petirse la votación. Lo que es lamentable es la mi­nimización de la calle por parte del presidente cuando dice que los jóvenes participan en la mar­cha “por platita o por notita”. 

Se­rá importante que recuerde sus palabras cuando dijo que gober­naría escuchando al pueblo. Dicen que cuando el pano­rama se ve más complejo es cuando está más cerca la salida. 

Bolivia está pidiendo respeto a la democracia, transparencia y validación del poder ciudada­no a través del voto. Las movi­lizaciones deben ser pacíficas y cada individuo debe hacerse responsable de ello; el consu­mo de bebidas alcohólicas, la imposición de ideas propias sobre otras diferentes debe dar paso a la validación y el respeto mutuo. 

La violencia solo tiene perdedores. Que no se aticen las agresiones, ni provocando ni haciendo caso a las provo­caciones. Al final, todos somos bolivianos y compartimos un maravilloso país. El asunto de­berá tener una salida política. Creemos que la segunda vuelta es la opción que permitirá aliviar la alta tensión nacional.