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30 de marzo de 2022, 4:00 AM
30 de marzo de 2022, 4:00 AM

Por Jhonny Vargas - Politólogo

El diferendo marítimo con Chile es un problema delicado, peligroso y largo, habrá en su ejecución frecuentes reacciones y riesgo ininterrumpido, este proceso requiere además la consciente armonización entre la obra política, la actuación de los elementos cultos o intelectuales y la orientación popular de todo el pueblo boliviano. De eso están muy conscientes las administraciones del presidente Arce y de su par chileno, Gabriel Boric.

El tratado de 1904 es peor que un crimen, es una equivocación; este tratado que firmó Bolivia es un error que abrió un abismo infranqueable, por estas razones Bolivia perdió su retorno al mar. Está hecho en interés de Chile.

Un tratado no es más que un acto útil, pero efímero que la posteridad juzga por sus buenas o malas consecuencias, pueden transformarse en favorables o funestas en el transcurso del tiempo, la clarividencia y la prudencia ordenan actuar rápidamente para aprovechar el momento. Todo responde en su caso a una necesidad política y todo debe acomodarse a las exigencias de esta ineludible condición. A pesar del fallo de la CIJ en La Haya, el Estado boliviano tiene un sentimiento íntimo de responsabilidad histórica ante su pueblo, el grave daño que ha sufrido el organismo nacional por la pérdida de su acceso soberano al mar, este elemento esencial de geopolítica exterior, nuestro territorio mutilado requiere con apremio la mano de un cirujano que maneje sin contemplación el bisturí en el primer momento, para luego ir restableciendo la confianza en nuestra política exterior; mientras no se cumpla esta condición seguirá existiendo un diálogo de sordos (Arce – Boric). Puede haber química entre estos dos presidentes, pero la política de Estado se impondrá siempre.

No todos los medios son estimables o utilizables para llegar a su fin, sino solamente aquellos que la realidad del momento permite o aconseja. Bolivia seguirá insistiendo en esta posición, porque solo así Chile podría retroceder en su posición intransigente de negar una salida soberana al Pacífico. Bolivia es un pueblo convencido de que tiene un problema de enclaustramiento marítimo y una solución, el retorno a nuestro mar cautivo. Para lograr este objetivo histórico se requiere una serie de condiciones como ser: toda Bolivia necesita paz, tranquilidad y felicidad pública. Solo un Estado fuerte puede soportar y remediar este problema. Retomar las relaciones con Chile al margen del mar, imposible.

Pero la sinrazón política que se explica por la estrechez de juicio que caracteriza con gran frecuencia la conducta de los grupos políticos empeñados en la lucha puramente interior ha desgarrado históricamente a este país. En el futuro la alianza con Perú ha sido siempre conveniente para Bolivia y sigue siéndolo ante todo por ser aquel país un bastión, hay que pensar pues por un lado las ventajas que pueden resultar de la alianza contra Chile y por otro las terribles consecuencias que nos amenazan si no evitamos la unión de Chile y Perú. En eso deben estar pensando nuestros estrategas diplomáticos y no en abstenerse de votar en contra de resoluciones, haciendo un papelón en la ONU. Bolivia debe aprovechar la coyuntura favorable a sus intereses creadas por las dificultades que surgen en el desarrollo de la política exterior, tener tino para discernir el momento de madurez y oportunidad para el proyecto de retorno al mar, Chile no soportará por mucho tiempo la inestabilidad política y económica que se le viene, para ello debemos aprovechar cualquier espacio o foro internacional para hacer eco de nuestro reclamo, seguramente en los próximos años Chile optará por hacer cierto tipo de concesiones para ganar tiempo, aunque no le interesa la cuestión marítima con Bolivia, sabe mejor que nadie conservar su política de Estado, es por esta razón que Bolivia debe vigilar con las relaciones diplomáticas con sus vecinos.

Bolivia debe tener como norma o lineamiento político figurar siempre ante la comunidad internacional como parte ofendida y atacada, puesto que toda actuación arbitrariamente violenta de parte de Bolivia puede unir a los chilenos y dar a estos un magnífico tema para la propaganda en el exterior en contra de nuestros intereses. Bolivia debe evitar siempre que Perú se ponga del lado de Chile. 

Debe darse un respiro, para aclarar su mente, debe dar tiempo, esperar el momento oportuno, hasta que en la vereda del frente exista un Gobierno chileno débil como el de Boric y que las disensiones políticas en chile den su fruto. Mientras tanto Bolivia debe oír y saber todo cuanto se habla de ella en muy amplio ámbito, su máxima o lineamiento debe ser por el momento: oír, callar cuando se debe y no olvida
r. Bolivia siempre debe guardar las buenas formas, ser diplomática para no fortalecer al enemigo ciñéndole la aureola de víctima. Todo ataque a Bolivia es una ayuda a Chile. Acción concertada de todos nuestros vecinos contra Chile que trata de romper el equilibrio regional, esa debe ser nuestra política.
Bolivia debe tener como lineamiento político exterior afianzar las fronteras del país, fortalecer los municipios cercanos a los países vecinos, debe tomar medidas de protección contra los chilenos y contra la ventajosa posición de Brasil. 

Trabajar con tino y tenacidad para imponer a su política exterior la orientación lógica y natural que da el fortalecimiento del Estado en el exterior y unidad en el interior. El principal objetivo es neutralizar el poderío de Chile e impedir la conjunción de sus fuerzas armadas con países más poderosos. Poner a Chile en posición de no hacer daño. Eso sería el actuar de un estadista, pero de este hombre carecemos en Bolivia.

En diplomacia Bolivia debe abstenerse prudentemente de todo gesto de irritación y todo comentario ofensivo contra Chile. Deben estar nuestras fronteras muy fuertes, con eso se asegura el Estado.

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