1 de enero de 2024, 4:00 AM
1 de enero de 2024, 4:00 AM

Al iniciar el año 2024, Bolivia se encuentra ante una serie de desafíos que amenazan su estabilidad económica, política y social. La falta de independencia de poderes, la escasez de dólares, la inexistente apertura económica y las amenazas a la seguridad (narcotráfico) son algunos de los problemas que el país deberá enfrentar en la gestión que hoy inicia.

En materia económica, el principal desafío es la escasez de dólares. El Gobierno niega la falta de dólares, pero los hechos demuestran lo contrario. El precio del dólar en el mercado paralelo ha aumentado considerablemente y ya se cotiza a Bs 7,70 (un 10% más que la cotización oficial en Bs 6,96), lo que está afectando a los precios de los productos importados y servicios. Esta situación está provocando una gran incertidumbre en el sector empresarial, que teme por la estabilidad de la economía.

Otra preocupación es la falta de apertura económica. El Gobierno sigue restringiendo las exportaciones de productos agropecuarios pese a que se vende solo el excedente sin afectar la provisión del mercado interno. Asimismo, se extiende sin fecha el acceso a la biotecnología, lo que está frenando el crecimiento del sector productivo. Además, al no intervenir en la ocupación ilegal de tierras agropecuarias y reservas naturales no ofrece garantías para la inversión privada ni extranjera, lo que está desalentando la llegada de capitales al país.

Ya es hora de que el Gobierno reconozca la escasez de divisas y tome medidas para solucionarla en vez de salir con excusas como “dejar de usar la moneda del imperio”. También debe promover la apertura económica. El último reporte del Banco Central de Bolivia sobre las Reservas Internacionales Netas deja en evidencia la falta de dólares en la economía, necesarios para la importación de combustibles como para el pago de la deuda externa.

Otra muestra es la caída de la inversión pública, según las empresas constructoras, solo se ha destinado un 50% del monto presupuestado para 2023.

En materia política, el principal desafío es la falta de independencia de poderes. El Gobierno de Luis Arce ha concentrado cada vez más poder en sus manos, lo que ha debilitado al Legislativo y al Judicial. Esta situación está erosionando la democracia y amenazando la estabilidad política del país. En este sentido, es importante que se promueva el diálogo y la concertación con la oposición. El 2023 la población boliviana ha tenido que soportar la guerra interna del Movimiento Al Socialismo (MAS) sin que se atiendan los temas urgentes como el precario servicio de salud pública.

Por último, en materia de seguridad, el principal desafío es la creciente violencia. El narcotráfico y la delincuencia organizada están generando una ola de violencia, con mayor énfasis en las zonas fronterizas del país. El Gobierno ha reconocido que la situación es grave, pero no ha tomado medidas efectivas para enfrentarla. Y este año tras la huida de Sebastián Marset, nos enteramos de que en febrero un ministro de Paraguay alertó a la Policía Boliviana de la presencia de Marset, Lindomar Reges Furtado y José Alberto Insfrán Galeano, considerados “peces gordos” del narcotráfico que también tienen orden de captura internacional.

Estos son solo algunos de los desafíos que Bolivia deberá enfrentar este año. Si el Gobierno no toma medidas para abordarlos, el país podría entrar en una crisis económica, política y social. El éxito en 2024 dependerá de la capacidad del Gobierno para afrontar la realidad y dejar de lado el discurso.



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