17 de mayo de 2022, 4:00 AM
17 de mayo de 2022, 4:00 AM


El presidente Luis Arce ha adelantado que no asistirá a la Cumbre de las Américas que se celebrará en junio en Los Ángeles, Estados Unidos, en rechazo a la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela, a los que el anfitrión no invitará porque esos tres países no respetan la Carta Democrática de las Américas. El mandatario boliviano hizo conocer su posición por Twitter, en consonancia con similar decisión que anunció el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien dijo que si no se invita a esos tres países, él no asistirá y en su lugar enviará a la reunión a su ministro de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard.

Si bien Estados Unidos aún no ha extendido las invitaciones oficiales para la Cumbre del 6 al 10 de junio, es poco probable que esa decisión vaya a cambiar. El jefe de la diplomacia de Washington, Brian Nichols, recordó que el respeto a la democracia es condición para ser parte de la cita. De confirmarse esa posibilidad, habrá que entender que no se trataría de un capricho individual del Gobierno de Estados Unidos, sino del cumplimiento de la Carta Democrática Interamericana firmada por todas las naciones democráticas agrupadas en la Organización de Estados Americanos (OEA).Sobre el tema se ha pronunciado también el jefe del MAS, Evo Morales, partidario de que Bolivia se retire de la OEA “ratificando nuestra posición antiimperialista, la soberanía e independencia del Estado, pero también la identidad, dignidad y libertad del pueblo boliviano”, en sus propias palabras.

Morales considera que precisamente Cuba, Venezuela y Nicaragua tienen “las democracias más avanzadas de América Latina”.

Esta manera tan personal de comprender la democracia no es compartida, naturalmente por el conjunto de naciones del hemisferio, que conciben la democracia bajo otros parámetros universales, como son la elección periódica de los gobiernos, la alternabilidad, la vigencia de un sistema de derecho, la independencia de los poderes del Estado y la vigencia plena de los derechos humanos.

Difícilmente un país como Cuba, por ejemplo, podría aplicar a esos conceptos porque tiene una dictadura desde 1959 y no se han realizado elecciones en más de seis décadas, sin entrar en otros detalles que dejan mal parada a la isla en materia de cumplimiento de condiciones de una democracia. La animadversión de Morales con la OEA tiene una razón de fondo y es la auditoría que él mismo solicitó como presidente al organismo internacional y que en noviembre de 2019 determinó que en las elecciones de ese año se produjo un fraude que alteró los datos de las elecciones, lo que derivó en los hechos por todos conocidos, que incluyó su renuncia y huida del país.

Desde entonces, Morales no ha cesado en sus ataques a la OEA, cuya presencia en todos los países en todo caso es garantía para defender la vigencia de las democracias en las naciones, por lo menos en origen, como afirmó el diplomático Jaime Aparicio en declaraciones a EL DEBER RADIO, es decir, gobiernos que surjan de elecciones libres donde son los ciudadanos quienes con su voto deciden quién debe gobernar.

El caso es que la Cumbre de las Américas es el máximo encuentro de los países del continente y la posible no presencia del presidente boliviano en la reunión de Los Ángeles no perjudicará ni a la OEA ni Estados Unidos, sino a los propios intereses de Bolivia que pueden verse afectados en varios campos, como la cooperación técnica, jurídica y hasta financiera. 

Aparicio recuerda que por ejemplo el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que apoya con muchos recursos a Bolivia, es un organismo creado en el marco de la OEA y alejarse de la Organización sería también dejar de ser beneficiario del BID.

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