Opinión

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Bolivia imposible desde las hostilidades

Nicolás Castellanos Franco 25/9/2020 07:30

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Los que apostamos por Bolivia, así lo demuestran las 100 escuelas construidas por Hombres Nuevos, los que luchamos por una Bolivia estable, justa, democrática, libre, con una mejor distribución de nuestra inmensa riqueza, creemos que no estamos en el camino apropiado, correcto.

No se puede construir un país a partir de las hostilidades, de la violencia, de negar y perseguir al que piensa distinto o sumidos en la corrupción y corrompidos por el narcotráfico.

Estamos de acuerdo y reconocemos y asumimos con alegría y responsabilidad la Bolivia multiétnica, pluricultural, plurirreligiosa, con prevalencia de la católica. Y nos sentimos orgullosos de ser bolivianos y cantar a pulmón lleno “Viva mi patria Bolivia”. 

Hay que suprimir todo aquello que impida crecer juntos, en libertad, en solidaridad, en el ámbito de un estado de derecho, donde reine la independencia de los tres Poderes, el Ejecutivo, el Legislativo y el de la Justicia. Y en cambio, cuidar la riqueza de todas las diferencias, que son valores, si entran en diálogo, en reciprocidad, si se aceptan y se ponen a trabajar en la misma dirección de búsqueda de la prosperidad de Bolivia y del bien común, empezando por los más pobres.

Habría que dejar a un lado las peleas estériles de las contiendas políticas. Y crear condiciones para establecer un proyecto global en favor del pueblo, entre las diversas ideologías partidarias y entre los pobres y los ricos. Empezar por ponerse de acuerdo en invertir los recursos naturales, tan abundantes en Bolivia, en reducir las fronteras de la pobreza, en terminar con ese 13% de la población boliviana que vive en extrema pobreza y el 37.2% en situación de pobreza (INE 2020).

Y en vez de las peleas políticas, del enfrentamiento, de la corrupción o el narcotráfico, ocuparse en diseñar una arquitectura de una Bolivia moderna, plural, libre y democrática. Una Bolivia que equilibre las relaciones de poder, ajuste el sistema de reparto equitativo de los bienes y de los impuestos, cuide la ecología integral, y se viva en libertad porque existe una justicia limpia y transparente.

Y lo que es lo más importante, frenar la violencia y la incultura desde la familia y la escuela. Porque no podemos seguir envueltos a diario en homicidios, feminicidios, infanticidios, trata de personas, propia de una sociedad enferma, cubierta de heridas. 

Lo más urgente es invertir en educación, salud y crear puestos de trabajo, para que termine ese 60 a 70% de trabajo informal. Por ahí tenía que ir la nueva gobernanza que salga de las urnas el 18 de octubre.