Opinión

Bolivia: ¿La historia se repite?

Joaquin Monasterio 12/8/2020 05:05

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En esta etapa de la pandemia, luego de más de 150 días de cuarentena y con más de 80.000 casos positivos comprobados por laboratorio, que no representan la verdadera incidencia de la enfermedad del Covid- 19 por la carencia de pruebas de diagnóstico, Bolivia se encuentra en medio de una nueva escalada de violencia como sucedió en octubre del 2.003. Los motivos que esgrimen los bloqueadores instrumentados por la COB y conformados por movimientos sociales que se denominan “autoconvocados”, pero que todos sabemos son financiados con recursos ilícitos, han ido variando desde exigir elecciones el 6 de septiembre, hasta pedir la renuncia del gobierno de transición de Jeanine Añez. En el 2003, la crisis política se inició con el rechazo a la exportación de gas líquido por puertos chilenos, continuando con la consigna que finalmente logró la renuncia de Sánchez de Lozada y el ascenso de Carlos Mesa a la presidencia. Igual que hoy, en el llamado Octubre Rojo de 2003 hubieron movilizaciones, bloqueos, emboscadas, dinamitazos y tiroteos, también financiados con recursos externos, que causaron decenas de muertos hasta llegar al desenlace que el propio Mallku se encargó de difundir: la renuncia del presidente y el desgaste posterior del gobierno constitucional, acosado por los “movimientos sociales”, hasta culminar con el ascenso de Evo Morales al poder en el 2006.

 Actualmente estamos ante una amenaza al proceso democrático recuperado luego de 14 años de totalitarismo masista y, si no reaccionamos ya, como lo hicimos en octubre pasado con los cabildos y “pititas”, luego del escandaloso fraude electoral que felizmente concluyó con la renuncia del dictador, vamos a lamentar sin derecho a reclamos posteriores que la historia se repita y vuelva el tirano y su séquito de corruptos al gobierno. Es imperioso revisar la historia para no tener que repetirla y esa es una obligación de los políticos. En esta coyuntura, a diferencia del 2003 en que el gobierno de entonces careció de apoyo popular, la transición democrática actual se respalda en los movimientos cívicos, plataformas organizadas por el 21F, las iglesias, partidos vigentes y grandes mayorías urbanas, que no quieren el retorno del masismo al poder, pero que aún no logran la Unidad que se requiere.


Quien no reconoce que lo que se viene es un golpe de Estado para derrocar a la presidenta Añez y encumbrar tal vez a Eva Copa (otro Evo, con faldas) por obra y gracia de la Asamblea Legislativa, es porque no ha sabido leer la historia y ese mal se me ocurre que lo están padeciendo la mayoría de los políticos actuales.



La situación de la pandemia pasa por un periodo decisivo en que se requiere tomar medidas que permitan acelerar el proceso de su mitigación, utilizando todos los recursos, ya sean de origen interno o externo, para fortalecer la capacidad de control y atención del sistema nacional de salud. El uso inmediato de los test rápidos de diagnóstico a todos los que se arriesgan en la primera línea de combate al coronavirus (que además deben contar con sus respectivos equipos de protección), a los pacientes sospechosos detectados por los rastrillajes y a quienes asisten a las emergencias de los hospitales, permitirá trabajar sobre datos concretos, para actuar oportunamente en el seguimiento y atención de los casos, reduciendo las complicaciones que, al no ser atendidas a tiempo, llevan a fallecimientos o al requerimiento de atención en Terapias Intensivas, y al descenso de la curva antes de las elecciones.


Mientras no logremos controlar la epidemia, la situación de crisis económica y política nos va a cobrar la factura de no haber sido capaces de preservar la vida, la salud y la estabilidad democrática que necesita Bolivia para aspirar a un mejor destino.


Por estas razones creemos que se deben hacer todos los esfuerzos para lograr un Pacto Patriótico por la Vida, la Salud y el futuro de todos los bolivianos, controlando la pandemia y frenando la escalada sediciosa y violenta del MAS, para que la historia no se repita y en octubre elijamos un gobierno legítimo que restablezca la paz e inicie el proceso de desarrollo económico con justicia social que todos esperamos.