Opinión

Bolivia vive tiempos de posverdad

El Deber 2/8/2019 04:00

Escucha esta nota aquí

En tiempos de seducción, los conquistadores presentan su mejor apariencia y evitan que sus defectos salgan a la luz. En Bolivia se viven esos tiempos.

La verdad es maquillada para que no luzca tan dura, los problemas son minimizados o se los plantea como parte de una realidad que no debería asombrar. Quienes quieren mantener el statu quo presentan un país maravilloso, quienes quieren destronar a los primeros pintan un escenario catastrófico.

En medio están los cortejados, es decir, los bolivianos que sucumben o no frente a esos cuadros de posverdad.

El Diccionario de la lengua española define posverdad como una “distorsión deliberada de una realidad que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en las actitudes de las personas”.

Por ello, los estrategas de la política saben y apuestan a crear mensajes que van dirigidos a la emotividad y que buscan respuestas de sentimientos más que de pensamientos.

Frente a la realidad que muestra una carencia absoluta de recursos en la Maternidad, que expone la vida de recién nacidos al mantenerlos hacinados y que se debe a la deuda que tiene el Ministerio de Salud y el municipio cruceño con este hospital, el Estado se empeña en afirmar que hay un seguro de salud gratuito, que democratiza el servicio.

Frente a la realidad de los jubilados que cobran cada día menos por la falta de rendimientos adecuados en el sistema de pensiones, la respuesta es el bono de Bs 350 por mes, que supuestamente “devuelve dignidad” a las personas de la tercera edad.

Frente a la ineficiencia de empresas como el ingenio azucarero de San Buenaventura, el Gobierno habla de que esa empresa que solo ha dado pérdidas debe seguir recibiendo capital porque es el “sueño del norte de La Paz”.

Frente a la creciente penetración del narcotráfico en la institucionalidad boliviana, la respuesta es que Bolivia tiene su propio sistema de lucha contra este flagelo, que recupera el orgullo nacional y que hace que Bolivia no “esté sometida a otros países”.

Ante las previsiones a la baja del crecimiento de los países del continente, incluido Bolivia, que hacen organismos internacionales; nuestras autoridades aseguran que seguiremos siendo el país que más crece en la región; no se habla del desempleo juvenil, de la precarización de las fuentes de trabajo, etc.

Por ahora solo vale buscar que las cifras superen el 4,5% porque así se podrá pagar el “doble aguinaldo”, aunque quienes lo reciban no pasen de tres por cada diez.

En la vereda de la oposición hay un afán por negar todos los avances que el país ha tenido, de mostrar un oscuro horizonte, con el fin de aumentar las cifras de los decepcionados que apoyen otra opción; no les importa si en su propia cancha se exhiben más desacuerdos y guerra sucia que ideas claras de hacia dónde avanza el país.

En suma, los ciudadanos estamos en un escenario complejo en el que no se puede confiar en los relatos políticos de campaña.

La propia realidad parece ser la única brújula a la cual seguir: el día a día, las necesidades y cómo se logran satisfacer son las piezas fundamentales. No hay que olvidarse que después del enamoramiento de los primeros meses, hasta el mejor conquistador empieza a mostrar su faz real y esta no siempre gusta al elector. Lo malo es que las lamentaciones llegan demasiado tarde.

Comentarios