Opinión

Bolivia y Perú, hacia una integración real

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29 de junio de 2019, 4:00 AM
29 de junio de 2019, 4:00 AM

Bolivia y Perú comparten una frontera de más de 1.000 kilómetros de extensión. Pero no solo eso. Son dos repúblicas hermanadas por la historia desde el comienzo mismo de su creación. A mediados del siglo XIX y durante un corto periodo de tres años, ambas llegaron a formar parte de la Confederación Perú-boliviana, un experimento geopolítico que provocó un sisma geopolítico en la región.

Hoy, ambas naciones son complementarias en muchos sentidos, además del económico y cultural que une a sus pueblos desde hace siglos.

Las relaciones diplomáticas entre ambos países, sin embargo, no siempre han traducido fielmente los alcances de esa hermandad. Sus altos y bajos señalan una agenda pendiente entre La Paz y Lima que permita realmente hablar de una integración.

Los presidentes de Evo Morales y Martín Vizcarra acaban de reunirse, junto a sus gabinetes, en la ciudad peruana de Ilo. El lugar no fue casual, dado que a Bolivia le interesa especialmente potenciar dicho puerto del Pacífico para romper la actual dependencia comercial que se tiene respecto de los puertos chilenos de Arica e Iquique.

Ambos mandatarios acordaron la integración de sus sistemas de gasoductos con el fin de llevar el gas boliviano al sur peruano, una región deprimida por su lejanía respecto del centralismo limeño. También confirmaron su voluntad de potenciar el puerto de Ilo, mantener el descuento del 30% para la carga boliviana e iniciar obras para profundizar el dragado de sus aguas que lo haga viable para grandes embarcaciones.

Evo Morales manifestó su deseo de que Ilo se transforme en un megapuerto para Perú, Bolivia y Brasil, que consolide el Corredor Ferroviario Bioceánico de Integración (CFBI), un proyecto que compite con otras alternativas viales que ha puesto en marcha el Gobierno brasileño para consolidar una vinculación bioceánica a través de Argentina y Chile.

Morales y Vizcarra también se pusieron de acuerdo para adoptar medidas urgentes para descontaminar el lago Titicaca, un recurso compartido que está en riesgo por la acción humana.

Pese a los 12 acuerdos y 92 compromisos firmados en Ilo, está claro que la agenda entre ambas naciones dista mucho de una integración y mucho más de una alianza estratégica. Bolivia necesita abrirse más al mundo. La política exterior de la actual gestión estuvo marcada por cálculos ideológicos que hicieron girar a Bolivia hacia China, Rusia y Venezuela, en detrimento de otros países igual o más importantes para las exportaciones bolivianas. Perú es un ejemplo de este retraso. Ojalá las acciones se correspondan con los buenos deseos que hemos escuchado en las playas aún lejanas del sur de Perú.

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