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Bolivia y sus ‘coqueteos’ con el sistema monárquico

Agustín Zambrana Arze 26/5/2021 05:00

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La democracia como forma de vida social, cultural y moral es una conquista social y política de la humanidad siendo esta una conquista relativamente reciente.

La democracia, como concepto, sintetiza la historia y la filosofía de la humanidad.

...Y es aquí dónde nos referiremos a lo que dos militantes de la #EliteMasista, autoidentificados “comunistas” que huyeron del país y de los ciudadanos junto a Evo Morales (Gabriela Montaño y Álvaro García), definieron como “Democracia procesal o burguesa”, a la división de poderes.

Uno de los ejes de la democracia es la división de poderes que consiste en el control, coordinación y fiscalización recíproca de los poderes del Estado. Se instauró en oposición al sistema feudal, aristocrático y absolutista, en la que el rey/reina era omnipotente e “indefinido” y decidía todas las cuestiones de Estado y sociedad, él/ella solo/a.

Por eso, para que ningún partido político concentre todo el poder, como en el absolutismo feudal, se creó la división de poderes, según la cual, el poder judicial controla, coordina, fiscaliza, regula y corrige a los poderes ejecutivo y legislativo, evitando el abuso de poder.

La democracia nació históricamente contra la concentración del poder, contra el absolutismo del rey. Y la historia ha demostrado sobreabundantemente, que quien detenta el poder político y económico, a los aparatos represivos del Estado, como la Policía y las Fuerzas Armadas, generalmente caen en la tentación de abusar del poder o intentan perpetuarse indefinidamente.

Es triste y lamentable pero es el caso de la élite masista, que llegó al extremo de romper el principio de la división de poderes y usar al Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) para que emita una sentencia basándose nada menos que en la Declaración Americana de Derechos Humanos, para declarar la “reelección indefinida como un derecho humano” de Evo Morales. ¡Qué tal esa barbaridad!

Como señalamos al comienzo y esto es de público y universal conocimiento, la humanidad entera ha tardado siglos, o mejor, desde Platón y Aristóteles más de 2.000 años en producir intelectual y culturalmente el concepto democracia. De otro lado, a los 6 individuos (sinvergüenzas) que ocasionalmente estuvieron de magistrados del Tribunal Constitucional no se les conoce que hayan escrito algo o publicado alguna vez sobre la Teoría de la Democracia, para que se atrevan a modificar el concepto sin ningún fundamento racional y es por esto que es igualmente burdo que la élite masista y Evo Morales se hayan apoyado en dicha sentencia y a la vez desconozcan el referéndum del 21 de febrero de 2016 #21F y cínicamente se ufanen diciendo que dan “cátedra de democracia” al continente americano y al mundo.

Es inverosímil y tragicómico que pretendan volver al feudalismo absolutista o al esclavismo, cuando el rey/reina o el emperador/triz decidía la libertad o la cárcel, la vida o la muerte de las personas, de la cultura, la economía y de todo arbitrariamente.

Viendo el tema con objetividad y perspectiva histórica, se puede sin embargo ser optimista, ya que el pueblo boliviano se ha pronunciado en contra de esa pretensión o regresión política, es decir, que contra esa estratagema jurídico-leguleya de modificar la democracia legal y “judicialmente”, el pueblo se pronunció dos veces, en las urnas y en las calles, así como el sistema americano ya se pronunció una vez y seguramente se va a pronunciar nuevamente a través de la Corte Interamericana.

En síntesis y conclusión, modificar y superar 2.000 años de historia cuesta un poquingo. Para los demás intentos absurdos y nefastos, están estos sujetos de la fotografía.

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