Opinión

Bomberos, una lágrima

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24 de agosto de 2018, 4:00 AM
24 de agosto de 2018, 4:00 AM

La ciudad más grande y poblada del país, Santa Cruz de la Sierra, no dispone de un cuerpo de bomberos bien equipado para atender con eficacia una emergencia que puede presentarse en cualquier momento en una urbe tan extendida y en la que, además, ya suman decenas los edificios de altura considerable que albergan viviendas u oficinas con numerosos vivientes y ocupantes.

Los equipos de la unidad local son de una obsolescencia y precariedad inadmisibles para una urbe con más de dos millones de habitantes y donde está latente el riesgo de un siniestro de magnitud que, Dios quiera, no llegue a producirse en medio de tan lamentables carencias en el tema abordado.

Todo lo contrario ocurre en La Paz, que puede enorgullecerse y jactarse de contar con el cuerpo de bomberos más moderno, más completo y mejor equipado del país. Sus instalaciones fueron implementadas con una inversión superior a los Bs 15 millones por el gobierno municipal de la hoyada. En cambio, la pobre infraestructura de nuestros bomberos se reduce a un galpón sin las comodidades suficientes y a unos viejos camiones reacondicionados como ‘carros bomberos’ y equipos de protección deteriorados por el uso y el paso del tiempo. En condiciones semejantes, cada bombero arriesga su vida y desempeña un papel heroico en el cumplimiento del servicio a la comunidad.

Es oportuno hacer notar que, en 2013, fue aprobada en la Cámara de Diputados una Ley de Bomberos para que sea encarada una reestructuración profunda de esta unidad dependiente de la Policía nacional, con un soporte económico de gobernaciones y alcaldías en cada departamento. En vez de derrochar recursos públicos en obras faraónicas y/o superfluas, el Gobierno central también debería poner su parte para garantizar el funcionamiento y desarrollo eficaz de un importante servicio a escala nacional como el que representan los bomberos. En pleno siglo XXI, ninguna ciudad boliviana debería estar tan desprotegida por la falta de un cuerpo de bomberos preparado y equipado razonablemente.

En la pujante y progresista Santa Cruz de la Sierra, el cuerpo de bomberos es una lágrima porque, en medio de una indiferencia generalizada, no responde a las necesidades de la ciudad. Las autoridades locales y nacionales deben ocuparse sin más pérdida de tiempo del medular asunto. Estando en juego la seguridad, la vida y los bienes de mucha gente, la dotación de infraestructura y de equipos modernos para los bomberos responde a una prioridad inexcusable.

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