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El miércoles de esta semana comenzó el pago del bono escolar cruceño de Bs 350, un incentivo que había prometido en su campaña el alcalde Jhonny Fernández para beneficiar a 253.800 estudiantes de los niveles inicial y primaria de la ciudad.

La ayuda económica implica una inyección de 90 millones de bolivianos en la economía de la región, pero principalmente un alivio parcial para las necesidades de las familias que tienen hijos estudiantes comprendidos en esos ciclos, que viene bien en un tiempo de crisis y desempleo agudizado por la pandemia, que ya lleva más de un año y medio en el país.

El pago se hace siguiendo un cronograma que concluirá el 1 de diciembre, fechas hasta las que se prevé alcanzar a los cuatro distritos educativos en que divide la ciudad el Servicio Departamental de Educación.

En la primera jornada se presentaron algunas dificultades con padres de familia -son ellos los que cobran a nombre de los estudiantes- cuyos hijos no aparecían en los registros entregados por las autoridades municipales y de educación a la entidad bancaria encargada, en este caso el Banco Unión.

Se espera que esos inconvenientes sean superados para evitar molestia de los padres de familia afectados. La Alcaldía ha dispuesto para ese fin una línea telefónica de atención gratuita que permitirá superar los problemas y tramitar los registros necesarios.

La medida tendrá un impacto positivo, como dijimos, en la economía familiar y en la ciudad. Los padres o madres que acudieron a las oficinas del banco se mostraban felices y optimistas por esa pequeña pero importante ayuda, con la ilusión de destinarla a la compra de celulares para los hijos de la casa, para pagar el internet que se utiliza en las clases virtuales, tanto el wifi como la compra de megas, para aliviar los gastos de alimentación de las familias o para adquirir remedios en este tiempo de pandemia que no acaba.

Cualquiera sea el destino, las familias reciben con esperanza el beneficio y es motivo de celebración en una ciudad solidaria donde Bs 350 es poco para unos pocos, pero es bastante para muchos que sobreviven en condiciones de pobreza y escasez.

La entrega de bonos en efectivo se inscribe en las nuevas corrientes de administración de los fondos públicos de gobiernos nacionales o regionales, vigentes en Bolivia y otros países, donde se entrega directamente a los habitantes dinero en efectivo para su libre disposición.

En el caso boliviano, la práctica tiene una ya larga tradición desde que el Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada entregara el denominado Bonosol, que luego cambiaría de nombre en el Gobierno de Evo Morales, pero continúa pagándose.

A ellos se sumó la entrega de otros dineros estatales como el bono Juancito Pinto para combatir la deserción escolar, y el bono Juana Azurduy para mujeres gestantes. Durante el año 2020, el Gobierno transitorio también entregó por una sola vez los bonos Canasta Familiar, bono Familia y bono Universal.

El pago del bono escolar cruceño de Bs 350 que inició el miércoles viene a honrar una promesa electoral de Fernández, que ofreció este pago durante su campaña electoral. A poco más de cuatro meses de iniciada su gestión, se dio inicio a esa cancelación. En ese sentido, implica también una buena práctica política de entregar lo que se ofrece, de cumplir lo que se promete.

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