Opinión

Bukele y el neopopulismo latinoamericano

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8 de febrero de 2019, 4:00 AM
8 de febrero de 2019, 4:00 AM

América Latina parece estar viviendo la era del neopopulismo. Candidatos que se proclaman abanderados del pueblo oprimido, que asumen la épica misión de enfrentar a un sistema político corrupto y que se alejan cada vez más, al menos desde su relato, de las instituciones.

El último caso se dio cuando Nayib Bukele terminó con 30 años de bipartidismo del FMLN y Arena. Él aseguró no tener ideología ni de izquierda ni de derecha. Fue militante del FMLN –expulsado cuando era alcalde–, que para obtener la elección presidencial compitió con el partido GANA –de derecha– y que dentro de su equipo más cercano hay exintegrantes del FMLN, de Arena e independientes.

La campaña salvadoreña no se centró en la izquierda contra la derecha, sino que Bukele tuvo la habilidad de que su mensaje lo muestre como lo nuevo, una opción diferente de lo que ofrece el habitual menú político que no logra satisfacer las necesidades básicas de la ciudadanía y en la esperanza del pueblo. Incluso, cuando un desprevenido mira una de las tantas fotografías que hay en la web de Bukele puede tender a pensar que es una estrella de rock, o quizás un personaje vinculado a la farándula, pero pocos considerarían que están ante el electo presidente de El Salvador.

Bukele tampoco encaja en el estereotipo de jefe de Estado latinoamericano: tiene 35 años, se viste con pantalones jeans y campera de cuero negra. Su imagen está más cerca del galán de telenovelas que de la del político tradicional. Pero no es (solo) la imagen la que lo llevó a ganar la elección nacional, sino fundamentalmente su propuesta, su mensaje político, que es algo que los nuevos candidatos regionales deberían tener presente.

Aún son muy importantes las ideologías y también el enclave izquierda-derecha, pero solo para un segmento de la población, por lo que no parece muy lógico centrarse exclusivamente en ese punto. Hoy la discusión está más centrada en el sistema contra el antisistema y es allí donde se posicionan muchos de los candidatos populistas para obtener rédito. Resulta sorprendente escuchar a políticos –y gobiernos– que mucho se juegan este año electoral en países como Guatemala, Panamá, Bolivia, Argentina y Uruguay, con discursos y acciones que desconocen los factores del auge de los nuevos populismos regionales.

Ese desconocimiento, además, es el que acrecienta las posibilidades electorales de opciones reñidas con la democracia y los derechos ciudadanos, como Jair Bolsonaro, en Brasil. La anunciada revolución de Bukele está en marcha, habrá que esperar para analizar los resultados y comprobar si fehacientemente esta opción supone también un cambio para los salvadoreños.

En el horizonte aparecen elecciones presidenciales en cinco países de América Latina; será responsabilidad de los partidos, de los políticos en general y de los candidatos en particular el ser una opción de valor para la ciudadanía y colmar sus expectativas, así como también entender los nuevos escenarios de competencia y hacer la autocrítica necesaria de su accionar antes de condenar la aparición de los noveles candidatos populistas.

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