Opinión

Burbujas inmobiliarias

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5 de febrero de 2018, 5:20 AM
5 de febrero de 2018, 5:20 AM
En Santa Cruz, cuando apenas has cruzado el puente Foianini, hay un letrero: (El nombre de una empresa que vende lotes) “La única inversión que no pierde valor”. Hay muchas ‘urbanizaciones’ en la inmensa zona que se extiende por unos 50 km hacia el Amboró, que deberían darse por aludidas por esta indirecta publicitaria.

Detrás de estos mensajes que muchos miran con indiferencia hay un inmenso negocio del que pocos hablan. El más grande proyecto urbanístico que hubo en Bolivia desde siempre. Millones de lotes en venta, en una superficie capaz de albergar una ciudad de 14 millones de habitantes.


La sospecha obvia era que se puede tratar de una especulación, o un lavado gigantesco, pero nada se ha podido comprobar. Cuando se presentan estos casos en otros países, el desenlace es, casi siempre, que estalla la burbuja, porque la especulación llegó a su punto de crisis, todo calculado por quienes manejan estas filigranas financieras. ¿Qué se sabe, además de las sospechas y los temores? Poco.


La agencia de noticias ABI, de propiedad del Gobierno del MAS, informó a mediados de enero que unas 300 personas respaldan una demanda presentada ante la Fiscalía contra ocho inmobiliarias, por presunta estafa.

Sin cuidarse de alusiones bíblicas, el nombre de una inmobiliaria mencionada en la querella es Sion, con conexiones que llegan hasta México, dice la información. En la lista figuran también las inmobiliarias Asher, Zuriel, Jayil SRL, Kintas SRL, Neizan SRL, Avdel SRL y Nicapolis. Se las acusa de estafa y estelionato.


Los querellantes están llegando a la Fiscalía desde Cochabamba, Potosí, Oruro y La Paz, todos ellos con el argumento de que las “inmobiliarias” los estafaron. Se calcula que lleguen a 300 las víctimas que marchan ahora desde todo el país, recuerda ABI.


Por pura casualidad, según me dijeron con insistencia algunos de los aludidos, el Estado boliviano decidió invertir en una carretera de doble vía que, por esas coincidencias que se dan, hace de columna vertebral de este proyecto privado. La inversión fue de 80 millones de dólares.

En el fondo, pero bien en el fondo, la idea verdadera sería llegar al Amboró, un parque nacional que debería hacer de motor económico. Por el momento, el proyecto urbanístico enfrenta este problema del juicio. Pero cuenta con socios muy poderosos.
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