Opinión

Cada vez más cuerudos

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27 de noviembre de 2017, 7:10 AM
27 de noviembre de 2017, 7:10 AM
El activismo ambiental ha logrado visibilizar la problemática en nuestra ciudad y país evidenciando el mal manejo ambiental no solo de privados sino de gobernantes, lo que provoca más irritación pues estos últimos son los llamados por ley al cuidado del medioambiente y porque han encontrado la forma de disimular la acción depredadora, llamándola progreso, derecho del privado o mediante la aprobación de leyes que titulan lo opuesto de lo que provocan. 


Tal es el caso de la Ley 969 “de protección, desarrollo integral y sustentable del Tipnis”, todos sabemos que, abierta una carretera por el corazón de ese territorio, será imposible protegerlo de una penetración indiscriminada de asentamientos poblacionales, o evitar desmontes y cultivos de coca o de soya; podrán redactar reglamentos de un imaginado desarrollo sustentable, para seguir disimulando en papeles, pero no evitarán la consecuente destrucción de ese pulmón natural del país y de la región, abierto por una ley permisiva. 


El cordón de protección ecológico del río Piraí, perforado por obras civiles, atravesado por las torres de alta tensión, casas en terrenos privados, por encima del PLUS departamental y de las prohibiciones del Searpi, sirve de modelo a pequeña escala del futuro del Tipnis. 


El gobierno municipal plantó su ‘quinta’ en contra de las normas de uso de suelo en el Parque de la Autonomía, que se integraba en un solo sistema ambiental con el cordón ecológico. Los terrenos privados colindantes a este edificio, donde funcionan algunos viveros, estuvieron afectados hace poco menos de diez años por una ordenanza de expropiación para completar el Parque de la Autonomía, se desconoce si esos terrenos pasaron al dominio público, como estaba previsto sabiamente por la planificación, o si los llamados ‘operadores del municipio’ han usado la norma para beneficio propio. 


Al norte de las lagunas de Saguapac hasta el límite jurisdiccional municipal, en inmediaciones del curso del río existen humedales naturales desprotegidos de toda autoridad ambiental, a merced de urbanizadores y funcionarios desamorados. La ley de puentes es un hecho, la senda está abierta y el cordón desmembrado. Está “antrópicamente intervenido”, manifestarán los especialistas del disimulo, justificando nuevas intervenciones, y seguirán disimulando aplicando en el papel ineficaces medidas de mitigación nunca fiscalizadas.


El activismo, control social emanado desde la sociedad cansada de tanta mentira, corrupción, desmanes a los bienes del Estado, al bien común, a la vida, debe seguir levantando la voz, aunque parezca que son pocos quienes escuchan. San Juan Bautista no pactó con el poder corrupto, siguió proclamando la verdad a gritos en el desierto, es cierto que le cortaron la cabeza pero muchos lo escucharon, anunció la salvación y al Salvador, y esa fue su gloria. Hay que seguir, aunque del otro lado estén cada vez más cuerudos.
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