Escucha esta nota aquí


Las Reservas Internacionales Netas del país (RIN) alcanzaron su cifra más baja del último año con la cifra de $us 5.276 millones hasta el mes de diciembre de 2020, según datos del Banco Central de Bolivia.

Las RIN son la garantía del mantenimiento del tipo de cambio fijo, y de su existencia y cantidad depende el suministro de dólares al sistema financiero por la demanda de importaciones.

De las reservas actuales, $us 2.613 millones se encuentran en oro y $us 2.386 millones están en dólares. Se calcula que con esas reservas en moneda estadounidense se puede cubrir el costo de unos cuatro meses de las importaciones nacionales.

En esas condiciones, hay razones para la preocupación de los conocedores de esta materia, quienes recomiendan adoptar medidas urgentes para atraer divisas al país.

En una nota de la edición del martes en EL DEBER, el presidente del Colegio de Economistas de Santa Cruz, José Antonio Alberti, recomienda aplicar tres grandes políticas destinadas a elevar las reservas del país.

La primera de esas medidas es promover la inversión extranjera directa; incentivar las exportaciones no tradicionales por su dinámica y la oportunidad de aprovechar los precios internacionales favorables de este tiempo, y contraer más deuda externa.

El economista observa que, sin embargo, ninguna de esas medidas se está gestionando en este tiempo en forma rápida.

Gary Antonio Rodríguez, también experto en la temática de la producción y las exportaciones, sugiere fomentar las exportaciones de bienes y servicios, promover el ingreso de capitales desde el extranjero, contratar deuda en dólares y obtener donaciones.

Dos sectores que podrían tener una reacción inmediata para mejorar los ingresos en dólares al país por su capacidad exportadora son el agropecuario y el agroindustrial, que curiosamente fueron restringidos en esta gestión de Gobierno.

Christian Aramayo, coordinador del Centro de Desarrollo Humano y Empleabilidad, advierte que el flujo de exportaciones e importaciones incide directamente en las cuentas que componen el Producto Interno Bruto.

En ese sentido, los sectores más competitivos de la economía nacional debieran tener mejores condiciones para producir y exportar, apunta el especialista.

Es evidente que hay una recesión económica en el país, a consecuencia de una desaceleración que ya se observaba el año 2015, que se acentuó con la paralización de muchas actividades productivas durante el primer año de la pandemia del Covid-19.

El Gobierno nacional aún no le ha presentado al país una estrategia global para enfrentar la crisis; en el reciente discurso del presidente Luis Arce con motivo de la celebración del día del Estado Plurinacional el 22 de enero, se echó de menos el anuncio de algún plan económico para salir del pozo. Se habló del pasado y de la pandemia, pero no de la crisis y mucho menos de cómo salir de ella.

El momento no es el más indicado, ciertamente, porque la prioridad de las políticas gubernamentales es por ahora el tema de la salud de la población por la mortal incidencia del virus. Así lo ha remarcado el presidente Arce. El siguiente paso, sin embargo, es avanzar en paralelo en la definición de una estrategia nacional que incorpore al sector privado como un gran movilizador de la economía.



Comentarios