22 de junio de 2022, 4:00 AM
22 de junio de 2022, 4:00 AM


Mejor aclaramos de entrada que “no estamos haciendo alusión a la preferencia sexual” del gobernador, quien ha demostrado ser muy “macho” -va por el 4.º matriqui y no es poca cosa-, por eso en la campaña presidencial -3.º, muy lejos- ofreció la creación del Ministerio de la Familia, dada la costumbre de constituirlas con relativa frecuencia, y, como dicen que casarse es ser “feliz”, entonces hay que casarse las veces que uno pueda.

La preferencia que tiene el gober por los “machos”, entiéndase varones y/o masculinos, está reflejada en la composición de su gabinete, puesto que habiendo reducido las secretarías a 8 de las 12 que tenía Costas, solo una mujer ocupa un cargo alto en la estructura de la Gobernación de Santa Cruz, Alejandra Sandoval -Stria. de Medio Ambiente.

Los prefiere “machos” en el legislativo departamental y en el nacional, veamos: cuando Zvonko Matkovic accedió al Senado en calidad de suplente de Centa Rek y ante la convocatoria a las elecciones subnacionales renunció para habilitarse como asambleísta departamental, correspondía habilitar a la 3.ª candidata titular al Senado, Gaby Peña Arancibia; sin embargo, interpretaciones mañosas a las que se prestó el TSE, habilitaron a Erick Morón como suplente de Centa, situación anómala e irregular que deber ser corregida por el TCP. Cual el argumento de Camacho para preferir a Morón, que siendo su segunda gestión en la ALP, se le atribuyó experiencia legislativa y fiscalizadora “ilusión óptica”.

La habilitación de Morón no solo vulnera la Ley 026 del Órgano Electoral, lo lamentable y reprochable es la “utilización” de la mujer con fines electorales y la violencia política que se ejerce para no dejarlas asumir los cargos y en su caso obligarlas a “renunciar”. Los principios de equivalencia “mujer vs. hombre” previsto en el Art. 11 y 54 de la 026, solo se aplica a la inscripción de la lista de candidatos, puesto que a renuncia y fallecimiento se aplican los Art. 192 y 194 del mismo cuerpo legal. Consecuentemente, la habilitación por parte del delegado de Creemos de “Camacho” que habilitó a Morón, en desmedro de Gaby Peña, es una violación a los derechos políticos de una mujer cruceña.

La misma “suerte” corrió Ronay Méndez (hija del ‘Gordo’) 6.ª titular, al fallecimiento de Ángel Moisés Aranda, suplente de Zvonko, habilitaron ilegalmente a Freddy Jiménez Ribera “7.º en la lista de suplentes”. El TDE hace más de un mes falló a favor de Méndez, para que ocupe el curul departamental; sin embargo, los “chicos” de Camacho se niegan a dar cumplimiento a dicha resolución, entonces, los prefieren “machos”.

En la década de 1950, se generó un ascenso político del sector urbano-popular-minero con activa participación de mujeres. Sin embargo, no existía de igualdad de género a pesar de los importantes aportes de las mujeres en los partidos políticos, el liderazgo-estructura-organización partidaria estaba reservada para el poder “masculino”, la carrera política tenía límites que se podían evidenciar en la representación política del periodo.

En la década de los 40 del siglo pasado, las mujeres solo votaban en las elecciones municipales, en el 52 con el “voto universal” adquirieron el derecho del voto, mas no a ser “electas”. Las mujeres no la tuvimos “fácil”, pero antes valerosas “damas” nos dejaron una senda en 1978: Domitila Chungara fue la primera candidata a vicepresidente (FRI), en 1980 se postularon 16 mujeres a la Vice en partidos pequeños, en 1989 Remedios Loza fue la primera mujer de pollera en ocupar un “curul en Diputados y en 1997 fue candidata a presidente y obtuvo el 3er. lugar con el 17%. Los partidos políticos pesados de la época -MNR, ADN, MIR, FSB- nunca jamás tuvieron mujeres en sus fórmulas, la Presidencia y ‘Vice’ eran para los “machos”.

La Ley 1779 de 19/03/1997 -modificó la Ley 1704 Electoral- también conocida como “ley de cuotas” estableció en el Art. 5.1. inc. b) de candidatos a senadores titulares y suplentes, que en cada departamento “al menos uno de cada cuatro candidatos será mujer” y en el inc. c). de candidatos a diputados plurinominales por cada departamento, en estricto orden de prelación de titulares y suplentes. Estas listas incorporarán un mínimo de “30% de mujeres distribuidas de modo que, de cada tres candidatos, al menos uno sea mujer”.

Si bien es cierto que se cumplía con la ley de cuotas, “hecha la ley, hecha la trampa” las mujeres eran inscritas de la “panza para abajo”, en la “cola” la franja de seguridad estaba reservada para los varones, no otra cosa refleja la conformación de la Cámara de Diputados 80-1, 85-4, 89-12, 93-14, 1997-14, 2002-28, 2005-23, 2009-46, 2014-83, 2020-84; recién en los últimos dos periodos se cumplió con la paridad y equidad.

Sin embargo, de lo anterior lo hecho por Creemos de Camacho contra Gaby Peña y Ronay Méndez, es una acción muy “baja” que demuestra la “estatura” política de su “líder”, también es una afrenta a las mujeres que ganaron su derecho a disputar estos espacios que antes era de dominio de los “machos”, estas conductas generan violencia sicológica y política, e impiden el real ejercicio de los derechos políticos de la mujeres, que aún seguimos siendo bandera política en tiempos electorales y en el ejercicio del poder se impide vilmente el ejercicio de la función pública.

Los prefiere “machos” lomos plateados, barbas de vikingos, brazos de leñador y demás calificativos, que a la fecha no han demostrado ser útiles para la gestión en la Gobernación y mucho menos en la gestión pública de Camacho; sin embargo, los prefiere “machos”.

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