Efraín Suárez Abogado y vicepresidente de Creemos
Los griegos tenían dos formas de referirse al tiempo: Cronos, el tiempo lineal, y Kairos, el tiempo indeterminado en el que algo importante pasa. En este artículo pongo a consideración la duda razonable (respaldada con datos y fechas) de que en 2019 el tiempo lineal del MAS alteró su curso por algo que terminaría modificando los ejes del poder político en Bolivia. Ese algo surgió en Santa Cruz.
Luis Fernando Camacho, actual gobernador de Santa Cruz y preso político del Gobierno de Luis Arce Catacora, es una figura social y política que, como todo líder irreverente y determinado, causa pasiones en muchos y resistencia en otros. Resulta imposible que alguien como él cause indiferencia en un pueblo como el cruceño y el boliviano. Sin embargo, no pretendemos ensalzar la personalidad del líder, sino puntualizar los hechos que visibilicen la importancia real de la aparición de Luis Fernando Camacho en la historia reciente de Santa Cruz y de Bolivia.
Para poder responder las dos interrogantes que plantea el título, es imprescindible dividir el momento histórico político boliviano de los últimos años en dos etapas: la primera, el contexto que vivía el país previo a la aparición en escena de Camacho; y, la segunda, el escenario político posterior a los actos que visibilizaron su figura como protagonista de la política boliviana.
Es importante destacar que Camacho hace carrera institucional en el Comité Cívico Pro Santa Cruz, donde abreva del cruceñismo institucional durante diez años, los que culminan con su asunción como presidente de dicha institución, en febrero de 2019, pero para efectos de puntualización, tomaremos el Cabildo del 4 de octubre de 2019 como punto de partida de su aparición en la escena política, lo que a la postre marcaría el punto de quiebre de la realidad política cruceña y boliviana hasta la fecha, ya que por primera vez Santa Cruz asumiría el liderazgo político nacional anunciando “rebeldía y desobediencia civil ante un posible fraude” en las elecciones presidenciales del 20 de octubre de 2019, motivada por la obsesión que tenía Evo Morales por la reelección.
Bolivia llegó a ese Cabildo en un ambiente social cargado de tensión generada por los abusos y excesos del Gobierno de Evo Morales y del masismo contra todo aquel que quería interpelar su totalitarismo en el poder. Recordemos cómo estaba el contexto político en Bolivia y en Santa Cruz en aquel momento:
1.- Evo Morales había perdido el referéndum del 21 de febrero de 2016, lo cual constitucionalmente le impedía repostularse para las elecciones de 2019. El resultado del referéndum también mostraba que, si bien más del 51% de los bolivianos estaba en contra de su reelección, Morales mantenía una alta intención de votos en Bolivia, ya que había alcanzado un 48% de apoyo para su repostulación, porcentaje más que suficiente para mantenerse intacto en su condición de líder único e indiscutible del Movimiento al Socialismo (MAS).
2.- Sin embargo, el 28 de noviembre de 2017, el TCP -impulsado por Evo Morales- anuló la restricción constitucional a la reelección, dando paso a la reelección indefinida como un derecho humano hecho a medida de Morales. Pese a todas las protestas sociales que este nuevo abuso provocó en el país, las mismas se apagaron ante la falta de un liderazgo claro por parte de la oposición, consolidándose un golpe durísimo a la democracia boliviana y sobre todo a la moral y al ánimo social del boliviano opositor, ubicado en mayor medida en el departamento de Santa Cruz.
3.- En el contexto internacional, la realidad boliviana no era distinta, Evo Morales tenía alineados a la mayor parte de la comunidad internacional; tanto así que, en mayo de 2019, cinco meses antes de las elecciones presidenciales, Luis Almagro, por aquel entonces secretario general de la OEA, realizó una visita formal a la casa de Evo Morales en el Chapare, evitando pronunciarse sobre su repostulación inconstitucional y mostrando un claro respaldo de la OEA a su candidatura.
4.- Por su parte, el parlamento boliviano era un ente operador de la voluntad de Evo Morales. El MAS aprobaba leyes como un bloque inquebrantable y sin ningún tipo de contratiempo, pues tenía el control de dos tercios del congreso. Una muestra clara de esto es que, en agosto de 2018, el parlamento -con el rodillo masista- aprueba una nueva Ley de Organizaciones Políticas para permitir la habilitación de Evo Morales como candidato del MAS a través de las inéditas primarias cerradas.
5.-El Poder Judicial también se encontraba sometido a la voluntad de Evo Morales; además de la inconstitucional habilitación de Morales, el caso terrorismo seguía avanzando y atropellando los derechos humanos de cruceños notables como el Gral. Gary Prado Salmón y Zvonko Matkovic Ribera, entre otros.
6.- En Santa Cruz, la convivencia entre Evo Morales y el entonces gobernador Rubén Costas se desarrollaba con normalidad, compartían uno que otro evento juntos y de tanto en cuanto intercambiaban dardos en los medios de comunicación mostrando ciertas diferencias; pero en los hechos, desde la persecución por el caso terrorismo, no se volvió a ver un acto claro de oposición de Costas contra el régimen de Morales.
Actores políticos regionales del momento fueron perseguidos por el régimen de Morales y, por seguridad personal, optaron por salir del país: el ex líder cívico Branko Marinkovic, a Brasil, y el ex ministro de Banzer, Guido Nayar, a Honduras. Ambos acusaron a Costas de tener una relación muy cercana con el régimen de Evo Morales; Marinkovic, en una entrevista a El Deber, manifestó que “Costas impulsó desde Santa Cruz una estrategia que consistía en colaborar con la dictadura del MAS y en abandonar los principios de la autonomía y de la libertad", mientras que Nayar, en una carta entregada a la Gobernación de Santa Cruz, denunció que “Costas, a una semana de la muerte de Rózsa, se reunió con el Gobierno, nos entregó a mí (Nayar) y a Branko”.
Así transcurría la vida política en Bolivia hasta la realización de las elecciones presidenciales del 20 de octubre de 2019.
La historia de lo que pasó en aquellas elecciones es ampliamente conocida por todos: el TSE apaga intencionalmente la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) cuando la tendencia marcaba una clara segunda vuelta, lo reinicia 24 horas después con una victoria de Evo Morales en primera vuelta.
Luis Fernando Camacho, cumpliendo con el mandato del Cabildo del 4 de octubre, declara paro cívico indefinido contra el fraude de Morales; el Estado boliviano suscribe un acuerdo con la OEA para la realización de una auditoría de los comicios; el paro iniciado por Camacho en Santa Cruz se expande al resto del país, y, ante la represión del régimen de Morales a las protestas sociales contra el fraude, Camacho se traslada hasta palacio de gobierno para entregarle su carta de renuncia; la OEA emite un informe preliminar de la auditoría a las elecciones determinando la existencia de manipulación en los resultados de la misma y, finalmente, el 10 de noviembre de 2019, Evo Morales renuncia a la Presidencia y termina huyendo a México.
Luego de los 21 días del 2019, Camacho se consolida como un actor principal en la vida política boliviana; por primera vez un cruceño había cruzado la línea regional y había llegado a tener tanta relevancia a nivel nacional. En ese contexto se va desarrollando una nueva etapa política en Bolivia, llegando a configurarse el escenario actual con los siguientes hitos:
1.- Luego de las elecciones de 2020, ganadas por Luis Arce Catacora, el masismo sufre una ruptura tanto en sus élites como en sus bases, generando tres corrientes claramente definidas en la actualidad: el evismo, el arcismo y el androniquismo. Estas tres corrientes, peleadas y contrapuestas entre sí, pese a que en lo práctico y en lo ideológico son exactamente lo mismo. Evo Morales pasó de ser el líder indiscutible e intocable del partido de gobierno, a quedar reducido como una facción defenestrada y cuestionada por sus propios compañeros, e incluso, a ser procesado judicialmente por delitos sexuales contra menores de edad.
2.- En el parlamento el rodillo masista se mantuvo los primeros dos años de la gestión de Arce; sin embargo, en los últimos tres años la ruptura del masismo se consolidó y no pudo volver a tomar el control del Congreso. Esta situación fue determinante para la debilitación del régimen de Arce y para la visibilización del fracaso económico del modelo socialista.
3.- En el contexto internacional, la OEA y la Unión Europea cambiaron drásticamente sus posiciones respecto a los gobiernos masistas, cuestionando formalmente en varias ocasiones las acciones de éstos respecto a vulneraciones de los derechos humanos de opositores y al resquebrajamiento de la democracia en Bolivia. Por su parte, la ONU a través de su Grupo de Trabajo sobre detenciones arbitrarias e indebidas, emitió una resolución vinculante determinando que la detención del gobernador Camacho, por parte del régimen de Arce, fue ilegal y arbitraria.
4..- En el poder judicial la situación no mejoró; la injerencia del masismo en la justicia durante el régimen de Arce se incrementó; sin embargo, el nuevo equilibrio de fuerzas en el parlamento generado por la ruptura masista, permitió que por primera vez se lleven adelante elecciones judiciales con candidatos que no solamente representaban al masismo, sino también con candidatos que en sus antecedentes mostraban independencia del poder ejecutivo. Esta coyuntura permitió que el abogado cruceño Romer Saucedo sea electo como magistrado del TSJ por Santa Cruz, y posteriormente sea electo como presidente de dicho poder del Estado. En el último tiempo el magistrado Saucedo ha realizado denuncias públicas sobre la injerencia del Gobierno de Luis Arce en el Poder Judicial.
5.- La Gobernación de Santa Cruz fue ganada por Luis Fernando Camacho con más del 55% de los votos de los cruceños. Convirtiéndose en el opositor más duro del masismo en los últimos cinco años, lo cual generó que, luego de dos paros indefinidos en Santa Cruz, uno el 2021 (multisectorial) y otro el 2022 (por el censo), el régimen de Luis Arce secuestrara al gobernador Camacho recluyéndolo ilegalmente hasta la fecha en el penal de máximo seguridad de Chonchocoro.
Con este escenario llegaremos a las elecciones de agosto próximo, con Evo Morales imposibilitado constitucionalmente de por vida para ser presidente, con Luis Arce que decidió no participar de las elecciones por no llegar ni al 1% en la intención de votos, con Andrónico Rodríguez por debajo del 15% en intención de votos, con el resto de la izquierda dividida entre Jhonny Fernández, Eduardo del Castillo y Eva Copa, que juntos no suman ni el 5%, con el masismo con serio riesgo de perder la sigla, y con una oposición que por primera vez en más de 20 años ocupa el primer y el segundo lugar de la intención de votos.
Sin duda, la realidad política boliviana cambió. El contexto previo a las elecciones del próximo 17 de agosto es totalmente distinto al que se vivió antes del 20 de octubre de 2019, pero lo que tratamos de responder es si Luis Fernando Camacho es o no el causante principal de estos cambios en Santa Cruz y en Bolivia: Para mí, la respuesta es un contundente SÍ. Sin embargo, la intención de este artículo es que cada quien saque sus propias conclusiones, para ello les ayudará imaginarse una realidad paralela en la que Luis Fernando Camacho nunca fue presidente del Comité Pro Santa Cruz y continuó su vida dedicándola a la atención particular de su estudio jurídico. Probablemente esa realidad paralela haya sido muy buena para la familia de Camacho, pero también haya sido muy mala para Santa Cruz y para Bolivia.