3 de abril de 2022, 4:00 AM
3 de abril de 2022, 4:00 AM


Hay un cambio de ciclo en el mundo. Lo hizo notar el presidente de la Cámara de Industria y Comercio (Cainco) en su discurso de posesión. Tras la pandemia, que dejó a la economía global bastante maltrecha, se produjo la invasión de Rusia a Ucrania, que está afectando los precios internacionales de varias materias primas, incluido el petróleo.

¿Cómo atravesará Bolivia este mar turbulento? El empresario advirtió que el destino del país dependerá de la capacidad del Gobierno para adecuar su modelo a las nuevas realidades e implementar políticas que respondan a las necesidades de los hogares y empresas.

Si bien hay un incremento de precios internacionales de productos que Bolivia exporta, también hay un alza en el valor de los combustibles, que ahora nuestro país está comprando, mientras mantiene el subsidio a los carburantes.

El discurso de Fernando Hurtado encarnó el sentimiento del sector privado nacional, que está compuesto no solo por millonarios inversionistas (que son los menos), sino fundamentalmente por emprendedores medianos y pequeños, que invierten su capital, generan empleo, producen y pagan impuestos, y que sienten que el Gobierno les pone trabas y no los deja trabajar.

“La mejor redistribución es generar empleos en mayor cantidad y calidad”, afirmaba el presidente de Cainco. La realidad actual demuestra que en el tiempo de la pandemia se perdieron alrededor de medio millón de fuentes de trabajo; también hay miles que vieron disminuir sus ingresos, porque las empresas en las que trabajaban no podían reunir lo suficiente para cubrir la plantilla mensual.

Frente al alza de los precios de materias primas que Bolivia produce, en vez de que se siembre más para incrementar las exportaciones, el Gobierno impone cupos, bandas de precios y otras restricciones; es decir, se pone zancadilla al que quiere trabajar y se pone camisa de fuerza a la economía nacional que, pudiendo tener mayores ingresos, no lo logra porque la política económica nacional no lo permite.

Además, fue el mismo presidente de Cainco quien dijo que hay fiscalizaciones abusivas, que imponen fuertes multas a los privados y que obligan al cierre de empresas. En una situación compleja en la que impere el interés de todos, el Estado podría incentivar las inversiones privadas, para alentarlas y recuperar la economía, pero en Bolivia no es así.

Además, el contrabando es una nube negra que va devorando las ilusiones y los proyectos que hay en Bolivia, mientras las acciones para enfrentarlo son insuficientes y las normas lo favorecen.

Fernando Hurtado también hizo hincapié en la participación del Estado en la economía. Según datos expuestos en su discurso, va avanzando y, muchas veces, compitiendo con los privados, pero su rendimiento es apenas de 3 a 1 con relación a la inversión; mientras que el esfuerzo del sector empresarial es 10 a 1.

El discurso del presidente de Cainco pinta un panorama. La economía nacional no está al margen de la economía global. El Gobierno parece paralizado, como si no estuviera pasando nada. Es tiempo de que haya un diálogo entre el Estado y todos los actores económicos. Hay momentos históricos que obligan a archivar la ideología y atender los verdaderos problemas de la sociedad. La falta de empleos o el fracaso de los emprendimientos cobrarán una factura alta al país. Y Luis Arce puede pasar a la historia si toma decisiones inteligentes e inclusivas. De lo contrario, pasará a la historia porque no supo reconocer el cambio de ciclo y sucumbió en el mar turbulento.

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