Opinión

Campañas costosas y alejadas de la realidad

El Deber 4/8/2019 05:00

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Apenas se bajó la bandera a cuadros de la competencia electoral, pero los partidos políticos ya muestran el tono y la ostentación de sus campañas proselitistas. Están alejadas de la realidad que vive el país. El dispendio de recursos económicos para conquistar votos, contrasta con las necesidades que se evidencian en varios sectores, uno de ellos –quizás el más crítico- es el de la salud.

Los presupuestos declarados hablan de millones de bolivianos para hacer proselitismo, sin contar los otros cuantiosos montos que son parte del financiamiento estatal (provistos por el Tribunal Supremo Electoral, en cumplimiento de la Ley de Partidos) que serán empleados en la propaganda en los medios de comunicación.

Se trata de millones que podrían calmar la sed de hospitales sin ítems y sin condiciones para brindar adecuadas prestaciones de salud; recursos que podrían atenuar la falta de maestros en muchas escuelas públicas del país; dinero que podría emplearse en fortalecer los programas para disminuir los elevadísimos índices de violencia contra la mujer y la niñez; en fín, se trata de un gasto que le hace poco bien al país y que reafirma cuán alejados están los candidatos de la realidad nacional.

El viernes hubo una concentración costosa del Movimiento Al Socialismo, una de tantas proclamaciones al candidato presidente, en la que se evidenció la presencia de ocho grupos musicales nacionales y uno extranjero; equipos de sonido de alta potencia en tarimas inmensas, con decenas de buses trasladando a militantes de todo el país. En fin, un gasto increíble en un país donde aún hay gente que vive por debajo de la línea de la pobreza y en el que se sienten los efectos de la desaceleración económica.

Pero el MAS no es el único partido con altos gastos. Un ex vocero de Comunidad Ciudadana afirmó hace semanas que el presupuesto del FRI es de 7 millones de dólares. Asimismo, Unidad Cívica Solidaridad se adelantó en colocar vallas costosas en varias avenidas de Santa Cruz de la Sierra, las cuales –además- la Alcaldía cruceña no había autorizado. Bolivia dice No lleva varias semanas difundiendo un spot de varios segundos, lo que implica una erogación elevada para pagar las tarifas de los medios de comunicación.

Quizás se podría pensar en que –en un acto de desprendimiento y real muestra de interés por el país- los candidatos donaran sus presupuestos para atender las urgentes necesidades que tiene el país.

La Ley de Partidos Políticos señala que las agrupaciones políticas se financian con donaciones de los militantes o de personas particulares, además de realizar actividades destinadas a la obtención de recursos.

Está explícita la prohibición de utilizar dinero proveniente de actividades ilícitas y del Estado, además de instituciones como iglesias, organizaciones extranjeras, tampoco recursos que sean producto de la presión a trabajadores o dinero anónimo. También especifica porcentajes de las recaudaciones en función de los presupuestos anuales.

Queda clara la ley y la gran pregunta es si el Órgano Electoral hará una adecuada fiscalización de los recursos de que dispongan los partidos si ahora le cuesta fijar posiciones firmes con relación a faltas que cometen algunos candidatos.

Lo que queda claro es que el despilfarro de recursos en las campañas puede convertirse en un boomerang, ya que las necesidades se sienten en el día a día de los bolivianos. Los candidatos deberían estar sintonizados, en lugar de ostentar tanto y distanciarse del pueblo al que quieren conquistar.

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