31 de marzo de 2022, 4:00 AM
31 de marzo de 2022, 4:00 AM

No es de extrañarse que los últimos avasallamientos de tierras en Guarayos estén bajo la mirada complaciente y cómplice del Gobierno nacional, haciendo que las zonas rojas en la región del Oriente y el Chaco vayan en aumento, mediante el empleo de campesinos bien organizados, cuya historia ficticia de “interculturales” “colonizadores” o “sindicatos de agricultores” actúan operativamente respaldados por diputados y senadores del MAS que representan principalmente a los sindicatos de cocaleros de Chapare.

La ampliación de la frontera territorial hacia el Oriente, cuyo centro de gravedad es el departamento de Santa Cruz, tiene propósito políticos y económicos. 

1. Políticos: Dominación e influencia de la cultura occidental precolombina promovida por Choquehuanca sobre la identidad regional. Seguir acopiando voto seguro para las elecciones. Cercar política, cultural y territorialmente a Santa Cruz. Fortalecer grupos de choque radicales. Crear más zonas de exclusión o enclaves para proteger actividades ilícitas y a grupos armados de apoyo.

2. Económicos: Ocupación de tierra fértil, descansada y también desbrozada. Repartir a todas sus generaciones entre hijos y nietos. Desplazar a los pobladores de la región. Negociar la tierra como premio. Ampliar los cultivos de la hoja de coca. Construir infraestructuras que favorezcan al narcotráfico y otras actividades ilícitas.

En las regiones avasalladas, no hay presencia del Estado, las autoridades departamentales no tienen capacidad para ejercer sus competencias; las autoridades municipales, locales e indígenas no se atreven a enfrentarlos con la ley ni con la fuerza, porque saben que están organizados y preparados para enfrentamientos vandálicos, respaldados por la cúpula política en vigencia.

Hay mucho temor en las provincias, donde las autoridades como los pobladores de esas regiones claman al Gobierno y a toda la clase política y cívica, asistencia, garantías y seguridad para el ejercicio de sus labores

Esta situación de Guarayos es una demostración de fuerza y disuasión a las autoridades y población cruceña, para hacernos ver que ellos son organizaciones fuertes y significativas, que cuentan con el respaldo de la dirección política nacional del actual Gobierno, lo que nos hace predecir que esto será como una serie de Netflix, “nadie sabe cuándo terminará”.

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