Opinión

Caña para La Paz

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20 de septiembre de 2017, 4:00 AM
20 de septiembre de 2017, 4:00 AM

La caña de azúcar se caracteriza por ser un cultivo de alta eficiencia fotosintética y alta tasa de conversión energética (relación 1:9) lo que se refleja en una gran producción de biomasa por unidad de área. En condiciones medias puede producir 100 t de materia verde por ha año, las que expresadas en términos energéticos significan 13 t de petróleo o 7.5000 Mcal de energía metabolizable por su gran capacidad de fijación de la energía solar a través de la fotosíntesis y sus posibilidades de crecer en condiciones de clima y suelo en las que otras plantas tienen dificultades.

La caña se cultiva en Santa Cruz prácticamente desde su fundación en 1561. Cuando el gobernador Juan Pérez de Zurita informó al virrey en 1576:  “Danse en Santa Cruz y su comarca cañas dulces y buenas en mucha cantidad, siémbranla un año y duran mucho sin resembrar. Hácese de ella muy buena miel y si la cuecen bien, acaece estar la mitad de la botija hecha azúcar normal y alguna piedra…”. 

Durante los primeros años del Gobierno de la revolución nacional y siguiendo los lineamientos del Plan Bohan se inauguran los ingenios azucareros de La Bélgica en 1952; en 1956 promovido por el estado como proyecto nacional el Dr. Víctor Paz E. inaugura el centro agroindustrial Guabirá, luego se instalaron otros. Sin duda alguna la industria azucarera, una vez bien establecida con todos sus componentes, desarrolla polos de desarrollo importantes y, en esa lógica, el Gobierno instaló el ingenio de San Buenaventura en el norte de La Paz, planificado como un proyecto regional. 

Ahora el presidente Morales afirma que “lamentablemente en La Paz no tenemos una cultura de plantar caña”. Las condiciones ambientales para este cultivo son complicadas en esa localidad; sin embargo, no insuperables. El futuro de la industria cañera de La Paz dependerá de evitar todo egoísmo y susceptibilidad, ya que cuando se actúa con mentalidad nacional se sabe que el desarrollo de un departamento significa el progreso para todo el país.

En este sentido se debe recurrir a la experiencia cruceña en este rubro y, en especial, a la vivencia de cientos de pequeños y medianos cañeros del norte cruceño, que en su momento bajaron de los Andes y con mucho trabajo y sacrificio lograron transformarse de zafreros, en agricultores responsables y productivos y que, actualmente en gran parte, son socios de los centros sucroalcoholeros. Es aquí donde está la solución para la “cultura de plantar caña”; no en el Caribe. 

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