Opinión

Caos en el transporte

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4 de julio de 2017, 4:00 AM
4 de julio de 2017, 4:00 AM

Rosa Pérez Prado fue brutalmente asesinada por una turba en medio de una feroz pelea entre choferes de líneas de transporte en el Plan Tres Mil. El caso revela el grado de descontrol que existe en el ordenamiento del transporte público, en una ciudad que enfrenta fuertes presiones demográficas y crecientes demandas de servicios públicos para cientos de miles de personas. 

Si bien el caso ocurrió en el populoso Distrito 8, el desborde en la apertura de líneas de transporte afecta a la mayor parte de los barrios periféricos, donde cualquier grupo de choferes instala una línea de facto y luego presiona ante las autoridades para obtener el permiso correspondiente. Esto explica que en muchos barrios surja una colisión de líneas de transporte y pugnas –en muchos casos violentas- por controlar el mercado del transporte.
Frente a este escenario, dos vías son imprescindibles para encarar el cada vez más complejo problema del transporte público: concertación y autoridad. 

Es fundamental encontrar puntos de acuerdo entre todos los sectores involucrados en la provisión de este servicio estratégico para la vida de cualquier ciudad. No solo los choferes, que encuentran en el transporte una fuente de trabajo, sino también los vecinos, las instituciones expertas en esta materia, la Policía y el Gobierno municipal. En su conjunto, deben buscar y establecer las alternativas para racionalizar el sistema.

En este contexto, resulta ineludible que se recupere el sentido de autoridad para controlar a los sectores que abusan de su posición de poder, en particular, de los choferes organizados para apropiarse de espacios que son de propiedad pública. La Policía de Tránsito y la Alcaldía son las únicas instituciones que pueden establecer este ordenamiento. Dejar que particulares lo hagan de hecho, solo genera conflictos que pueden llevar a más víctimas como el caso de Rosa Pérez Prado.

Una ciudad con más de dos millones de habitantes, que además prevé duplicar su expansión demográfica en los próximos 10 años, requiere de forma urgente un sistema de transporte más racional y eficiente. No es solo el caso de los trufis que transportan pasajeros a los barrios periféricos, también es el sistema de buses que ingresan y salen desde el centro de la urbe. 

En el centro de la discusión debe estar cómo hacer para que cientos de miles de pasajeros puedan contar con un servicio de transporte cómodo, eficiente y seguro para resolver esta creciente demanda. Ojalá el caso de Rosa Pérez no caiga en saco roto y vayamos hacia una reforma en serio del transporte de pasajeros en Santa Cruz.  

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