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Hace pocos días, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo que son bienvenidos a Venezuela los ex líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC): “Y Timochenko y Catatumbo y las FARC son bienvenidos a Venezuela cuando quieran venir porque son líderes de paz, claro que sí, claro que son bienvenidos, me quedé esperando, me alegré cuando supe que venían”, dijo Maduro en presencia del presidente de Cuba.

Antes, sin contener su preferencia por una expresión en inglés, la señora Cristina Fernández, ahora candidata a la Vicepresidencia argentina, decía: “Sorry, hoy con la comida estamos igual que Venezuela”. Y una sorpresa más, dos líderes del Frente Amplio, la coalición gobernante de izquierda en Uruguay –el candidato presidencial Daniel Martínez y el expresidente José Mujica-, coincidieron en que el chavismo “es una dictadura, sí. Y en la situación que está no hay otra cosa que dictadura”.

Ya no sorprende, en el caso de Maduro, el afán de mostrar solidaridad con los que se alzaron en armas, secuestraron y que, según se afirma, tuvieron nexos con el tráfico de drogas. Siempre salió con sorpresas, todas poco prudentes. “Habían anunciado que venía Iván Márquez y Jesús Santrich –dijo Maduro- y me quedé esperando. Iván Márquez y Jesús Santrich son bienvenidos a Venezuela y al Foro de Sao Paulo cuando quieran venir, son los dos líderes de paz”. Esto lo repitió en la reunión del Foro de San Pablo, que integra partidos políticos y activistas de la izquierda latinoamericana, ocasionando malestar en Colombia.

Para no ser distinto, un ministro boliviano, también amigo de la grandilocuencia y los pronósticos caprichos, acaba de vaticinar, que en 2020 Bolivia será una potencia en América Latina. Se olvidó lo de igualar a Suiza que pocos recuerdan.

Finalmente, vale la pena tener en cuenta que los intentos de engaño y las afirmaciones mendaces siempre provienen del cinismo que es una actitud que define a aquella persona que, a pesar de mentir o realizar acciones reprochables, sostiene y defiende lo que ha hecho sin vergüenza alguna, y a veces con cierto descaro. [V. Blog de Juan Pagola].

Ya nada sorprende ni asombra, cuando los dictadores y autócratas populistas buscan apoyos, sabiendo que ofrecen lo que no les es posible cumplir. Así buscan eternizarse en el poder.

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