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6 de agosto de 2017, 4:30 AM
6 de agosto de 2017, 4:30 AM

El nacimiento de la patria grande es un acontecimiento histórico que los bolivianos jamás podemos dejar en el olvido. Nuestra independencia es el legado de hombres y mujeres, todos ellos héroes comprometidos, junto al pueblo en armas, en muchas luchas y sacrificios. Es también una fecha para reflexionar sobre estos tiempos que vive el país y sus perspectivas inmediatas. Es una pena, sin embargo, que justo antes del 6 de agosto, la actual administración eliminara de un papirote la intangibilidad del Tipnis. Lo ha hecho atizando el fuego de los endémicos conflictos de los que parece nutrirse y que afectan la tantas veces proclamada unidad nacional.


El jefe de Estado ofrecerá, a través de una cadena nacional, su discurso de circunstancia desde Cobija. Se habla de un ‘mensaje corto’ de una hora de duración y que, para evitar improvisaciones, ha sido preparado desde hace semanas. Pero puede ser inevitable y repetitiva la profusa difusión de datos comparativos sobre la economía y es posible que, además, sea incluida la enésima manifestación de apoyo presidencial al dictatorial régimen de Nicolás Maduro en la atribulada Venezuela. 
Para mañana, en Kjasina, un páramo altiplánico despoblado y próximo a la conflictiva localidad de Achacachi, está prevista la parada militar que, entre pitos y flautas, le costará al erario público 2,7 millones de bolivianos que se gastarán en un acto de tres horas de duración. Hasta el distante e ignoto lugar ha sido necesario el traslado de letrinas militares, tanques de agua y generadores móviles de electricidad. Costosa y complicada manera de conmemorar la fecha patria.

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