Opinión

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1 de octubre de 2017, 4:00 AM
1 de octubre de 2017, 4:00 AM
Porque lo interpreta como el desconocimiento de su voluntad expresada soberanamente el 21F, la ciudadanía ha quedado con un mal sabor de boca después de que el TCP admitiera la acción que allana el camino de la reelección presidencial. Violar la Carta Magna en el afán obsesivo por la retención indefinida del poder, es malo y peligroso para la democracia que tanto costó recuperar en Bolivia.

Aunque hay un ‘diálogo abierto’ y una ‘actitud propositiva’ con el Gobierno, varios sectores productivos sienten los efectos de la fatiga que resultan de la falta de acuerdos que destraben e impulsen sus actividades. Los productores están ansiosos por ver resultados concretos tras prolongadas negociaciones y porque temen que sus expectativas acaben frustrándose como ha ocurrido otras tantas veces. En tiempos de crisis, como los que se viven en el país, el estímulo a la producción debe prevalecer sobre la excesiva retórica discursiva.

Experiencia de muy alto riesgo es la de transitar de noche la carretera Santa Cruz-Beni o viceversa. Al mal estado de la ruta por falta de mantenimiento en muchos tramos, se suman el peligro que representa el ganado suelto que irrumpe de improviso al paso de los vehículos, los encandilamientos y una decena de rompemuelles carentes de señalización. Tenga siempre a mano, para no tener que pagar doble peaje, el papelito de Vías Bolivia que es sellado al derecho y al revés en impresentables ‘puestos de control’ sembrados a lo largo del camino. Siendo una vía interdepartamental de crucial e intensa circulación, su atención y cuidado dejan muchísimo que desear.
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