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17 de septiembre de 2017, 4:00 AM
17 de septiembre de 2017, 4:00 AM
Bolivia carga penosamente el estigma del narcotráfico cuya expansión parece no tener freno ni límites en países como el nuestro tan vulnerables a sus efectos. Casi al mismo tiempo de la descertificación de EEUU por los resultados en la lucha antidroga y que el Gobierno calificó de ‘inmoral’, se produjo en Chile la captura de nueve ciudadanos bolivianos con una carga de 825 kilos de cocaína valuada en más de $us 20 millones y la detención de la hermana de una parlamentaria oficialista con una importante cantidad de droga en su domicilio. Ante el auge incontenible que la ilícita actividad registra en sus diferentes facetas en el país, parece que llevamos las de perder.

La estatua de Juana Azurduy de Padilla donada hace un par de años por el presidente Evo Morales a la entonces administración de Cristina Kirchner ha sido removida del patio de la Casa Rosada para su traslado a una plaza en la capital argentina, sin que las razones hayan sido explicadas. El monumento, que pesa 25 toneladas, además tiene que ser reparado de urgencia por las fisuras que presenta su estructura y que podrían ocasionar fallas estructurales. El millón de dólares gastados en la obra por el Estado boliviano pudo haber tenido un mejor destino.

Un colegio se cuenta entre los inmuebles embargados últimamente por la Secretaría de Recaudaciones y Gestión Catastral (SER), dependiente del municipio cruceño. La deuda impositiva atribuida al propietario del predio que ocupa el establecimiento educativo es de Bs 531.604. Según el SER, es elevada la cantidad de deudores de impuestos en la ciudad capital. Para estimular el cumplimiento de las obligaciones tributarias y evitar moras perjudiciales, hace falta generar conciencia ciudadana a través de nuevas e intensivas campañas.
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