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Una sensación de incertidumbre genera saber que hay un virus circulando y que es capaz de matar. Hasta ayer no se sabía de qué se trataba. Las autoridades de salud enviaron muestras a EEUU y a los laboratorios de Cenetrop e Inlasa para identificar la enfermedad y ya se sabe que es el ‘Arenavirus’ y que se transmite por roedores. En todo ese tiempo se descartó la alerta epidemiológica, mientras los médicos paceños veían angustiados la grave situación de dos colegas y temían contagios. Si bien es imprescindible tener cuidado con la información que se divulga, para no generar alarma, también es fundamental que quienes manejan la salud tomen las medidas precautorias que sean necesarias y que no se minimice el mal con el objeto de no provocar pánico en la ciudadanía.

Van 11 fallecidos por influenza, aunque suena a estadística fría, se trata de personas que tenían una vida normal y que, seguramente, nunca pensaron que un virus así podía robarles la vida. Desde el Sedes señalan que solo el 44% de pacientes vulnerables acudieron a vacunarse. Eso significa que pocos se toman en serio el riesgo. La advertencia es que sin previsiones, puede haber una epidemia. La alerta ha sido lanzada. Dependerá de cada persona y cada familia hacer caso, buscar inmunización (que es gratuita en los centros de salud) y cuidarse.

¡Se cayeron las redes sociales! Más de uno debió entrar en pánico ayer porque Facebook, WhatsApp e Instagram presentaron problemas y no todos los mensajes llegaban a sus destinatarios. Valga la oportunidad para revisar el impacto de estas plataformas en la vida individual, a fin de saber cuán dependientes somos de ellas. En todo caso, el incidente sirvió para levantar la cabeza e interactuar en persona con nuestros familiares, colegas y amigos.

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