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Un congreso masista en Potosí terminó en batalla campal el fin de semana. Mala señal para un partido que se jacta de tener una estructura sólida y una clarividencia única de su proyecto-país. Cierto que el MAS se aglutina en torno a su líder y se moviliza con eficiencia (aunque con tácticas clientelistas), pero el partido está lejos de alcanzar una madurez política.

Basta mencionar que ha sido incapaz de producir liderazgos internos para sustituir al binomio insustituible. Qué capacidad de debate puede tener un partido que desaprovechó las elecciones primarias –inventadas por ellos mismos– para lograr una renovación saludable. Entonces no extraña que las bases zanjen sus diferencias a chicotazos, peor cuando los recursos son cada vez más escasos para contentar a todos.

Se supone que el extraditable Pedro Montenegro es un pez gordo del narcotráfico, uno que logró campearse en distintas esferas de la sociedad por tanto tiempo. La pregunta es si existen en el país otros peces gordos. Al menos los países vecinos parecen estar preocupados por estos cardúmenes del narcotráfico que vulneran todas las fronteras. Esto fue lo que dijo recientemente el presidente argentino, Mauricio Macri: “En la década pasada, sin ninguna política que tuviera la intención de combatirlo, el narcotráfico creció exponencialmente en Argentina”.

Una buena parte de las críticas a la construcción del BRT se centró en la supuesta afectación que tendría el camellón central del primer anillo. Además de asegurar que no se tocaría un solo árbol, la Alcaldía inició las obras plantando nuevos ejemplares. Se ha anunciado que serán 480 en total. Debe ser algo inédito que una obra de ingeniería se inicie con un eslogan medioambientalista: “La municipalidad planta un bosque”. Yo agregaría que también habrá transporte.