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El fuego es incontrolable. Las llamas ya devoraron el equivalente a nueve veces la mancha urbana de Santa Cruz de la Sierra; son 400.000 hectáreas de bosque que era habitado por miles de animales silvestres, muchos de ellos calcinados. Bomberos, pobladores y soldados dejan su mejor esfuerzo para apagar los incendios, pero no alcanza.

Este domingo llegó auxilio nacional que es importante, pero que llega tarde, después de mucho daño y padecimiento de la Madre Tierra. Si los esfuerzos no controlan la furia del fuego, no se debería descartar pedir apoyo internacional. No hay pronóstico de lluvias. Urgen medidas más drásticas para terminar con este dolor de la naturaleza y de las comunidades que viven de ella.

El maltrato es parte de la vida cotidiana. La sociedad normaliza las burlas vestidas de “bromas” contra las esposas, las hijas o las hermanas, la mala costumbre de opacarlas para sentar superioridad sobre ellas. Lo cierto es que así se va cimentando la violencia en el hogar y disminuyendo la autoestima de las mujeres, que después se convierte en el combustible para que empiecen los golpes de ellos y el sometimiento de ellas, hasta terminar en los feminicidios, que ya son 80 en el país.

Hay condicionamientos sociales que lo permiten y contra los que hay que luchar desde la misma educación de los hijos. Esas fueron algunas conclusiones de un diálogo interesante en el programa ¡Qué semana!, que se emite todos los sábados por la mañana a través de EL DEBER Radio.

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